San Rafael
Martes 10 de Noviembre de 2015

Opinión: la cosa es denigrar al otro y juzgarlo

Opinión y reflexión sobre la maldita costumbre que nos ha invadido a los argentinos de llevar todo a la cuestión política y a la famosa “grieta”. 

Ahora cobrará el plan abuelas. Así dice uno de los comentarios de la nota que publicamos en www.unosanrafael.com.ar sobre la mujer de 29 años que ya es abuela. Comentarios de ese tenor y otros epítetos similares se vertieron en esta nota tanto en la web como en Facebook. Pocos se detuvieron a leer bien la historia y el esfuerzo familiar, social y laboral que hace esta familia. Lo más fácil fue criticar y prejuzgar y, claro, el infaltable comentario de moralina que ubica a la gente de un lado u otro de la “grieta”.
Así sucede con otras notas o entrevistas, los sanrafaelinos hemos caído también en la pelea constante que tiene más tinte ideológico que racional y que está alimentada por nuestra política nacional y muchos medios.
“Mi hijo va a seguir estudiando, tiene muy buenas calificaciones, y por lo tanto yo lo voy a seguir apoyando para que continúe. Yo le dije que sus sueños se van a postergar, pero los va a poder cumplir”, comentó Lucía, la abuela de 29 años.  Como era de esperar, la noticia de que su hijo Agustín había sido padre con tan sólo 14 años generó cuantiosos debates en la sociedad sanrafaelina que se trasladaron a las redes sociales.
Muchos de los que juzgan a otros por un hecho así (o algún otro), no suelen ser capaces de mirar sus propias vidas y analizar si de verdad están limpias de toda acción “amoral” o de alguna manera, socialmente no del todo bien vista. Eso sí, son los primeros en adjetivar las vidas de los demás.
La frase “seguro que quiere un plan” no es diferente a la de “gorila”, que se usa para descalificar a todo aquél que no piense igual o que tenga la osadía de no compartir alguna acción de gobierno actual. Entonces, en días previos a una elección que decidirá el presidente para los próximos cuatro años, sería bueno que revisemos estas actitudes que no hace más que dividirnos. Pensar distinto está bien, es bueno, sano para la democracia, pero agredir al otro por ello es otra cosa. Una maldita costumbre argentina que los últimos años muchos tienen a flor de piel.
Javier Martín
unosanrafael2012@gmail.com

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