Política
Lunes 08 de Agosto de 2016

Opinión: la desidia golpea a los productores

Después de pelear años para ser zona libre de mosca de los frutos, el Senasa cambió el estatus fitosanitario porque no cree en los controles de Iscamen

Desidia es un término que procede de un vocablo latino que hace referencia a la negligencia o la inercia. La desidia, por lo tanto, está asociada a la falta de cuidado o aplicación y a la apatía.
Desidia es el término apropiado para la situación fitosanitaria por la que atraviesa Mendoza en estos días y que perjudica a los productores del Sur mendocino.
El Senasa decidió suspender la categoría de estatus fitosanitario para los controles que realiza el Iscamen de los productos frutihortícolas. 
La resolución del organismo nacional alcanza por igual a las zonas que estaban con estatus de baja prevalencia de la mosca de los frutos y las áreas consideradas libres de mosca, como era precisamente la condición del Oasis Sur.
Es increíble que un logro que requirió muchos años de trabajo y esfuerzo conjunto para ser considerada zona de libre de mosca de los frutos, se haya tirado por la borda, con tanta rapidez.  
Por eso, desidia es el término apropiado para esta situación. Porque además de la difícil situación por la que atraviesa la producción frutihortícola, como es la de los precios bajos, el cambio en la condición sanitaria no hace más que agregar costos que no estaban en los planes de nadie. Ahora hay que hacer la desinfección.
Eso implica costear el flete de la mercadería hasta las cámaras y pagar del proceso de fumigación con bromuro de metilo. Y las cuentas son redondas, siempre termina pagando los costos el eslabón más débil de la cadena, el productor primario.
Raúl Millán, el  anterior presidente del Iscamen, está imputado por fraude e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Está sospechado de haber realizado distintas maniobras irregulares como el pago de sobreprecios y la adjudicación arbitraria de una licitación para alquilar vehículos.
Está muy bien que la Justicia investigue posibles casos de corrupción, y es algo que la sociedad reclama, pero algún día, de alguna manera, también deberá ser investigada y penada la desidia. No es justo que las consecuencias la siga pagando la gente.
Por Gonzalo Villatoro
unosanrafael2012@gmail.com

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