San Rafael
Martes 07 de Julio de 2015

Opinión: para muestra basta un semáforo

Reflexión sobre lo que cuesta en el Sur las obras de desarrollo a diferencia de lo que sucede en el Gran Mendoza. 

Un problema con historia. Finalmente llegó. Tras muchos años de que la comunidad sanrafaelina pidiera semáforos en el cruce de Deán Funes y Sarmiento, esta semana que pasó el anhelo se hizo realidad. Tres entes estatales aportaron para tal resultado. Comuna, Vialidad y Transporte (estos dos últimos organismos provinciales). Aunque se trate “apenas” de un semáforo, es en realidad una muestra cabal de lo que cuesta que se concreten ciertas obras y desarrollo en regiones fuera del Gran Mendoza, concretamente en el Sur provincial.
Tuvieron que pasar accidentes fatales, lesionados, choques varios y reclamos de todo tipo para que se instalaran los equipos semafóricos en este peligroso cruce, que desde que se asfaltó Deán Funes al sur de Sarmiento (en la época de Jaque), se sabía que iba generar más peligro por la mayor velocidad que desarrollan los conductores de autos al estar el asfalto en mejor estado.
Pasa en muchos ámbitos. Hoy desde Tunuyán hasta la capital provincial se puede disfrutar de una autopista, varias zonas del Gran Mendoza tienen trenes y/o tranvías como otro medio de transporte y el principal paso fronterizo está también allí. Pehuenche ya es una alternativa pero luego de casi 60 años aún no está asfaltado por completo y ni hablar de servicios e infraestructura en el camino.
Y ahí sigue a la cola el paso Las Leñas, prometido como el mejor de la cordillera mendocina porque no estaría cortado por nieve nunca, esperando dar sus primeros pasos concretos en cuanto a obras más allá de los pasos formales que se han dado, como el último en el Senado argentino formalizando el ente binacional.
Si viene al Sur, tarda el doble, o el triple. Quienes leen la columna de historia que publicamos en estas páginas todos los domingos habrán leído en los últimos dos domingos el texto de la profesora Izuel haciendo referencia a lo que costó hacer los puentes del Diamante y a la inexistente ayuda que tuvo San Rafael cuando en 1900 el río inundó todo. Las diferencias no son nuevas, queda claro. Es tarea de quienes nos representan, sobre todo en Mendoza, empezar a marcar estas cosas y actuar para que se achique esta brecha de desarrollo.
Javier Martín
unosanrafael2012@gmail.com

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