Política
Domingo 22 de Noviembre de 2015

Opinión: Nuestro día después de mañana

A partir de este lunes, gane quien gane, parce haber consenso en que algo tiene que modificarse en la relación entre todos. 

A partir de mañana, gane quien gane hoy las elecciones, en el país parece surgir un consenso relacionado a que tendrán que modificarse algunos modos de la política nuestra de los últimos años. Este consenso en algunos casos tendrá que ser construido y en otros deberá aparecer obligatoriamente por lo que ha marcado la realidad de las urnas. Por ejemplo en San Rafael, con la nueva conformación del Concejo Deliberante, será necesario que el diálogo reemplace a la fuerza de la mayoría. En el cuerpo deliberativo local, cuyos nuevos ediles juraron el jueves, habrá seis representantes del oficialismo y seis de la oposición, una paridad que no ocurría hace mucho tiempo y que seguramente pondrá a prueba la capacidad de diálogo y acuerdos en el Concejo. Será muy bueno que podamos ver ejemplos de esa capacidad más allá de las diferencias políticas y de otros métodos de decisión que están previstos ante situaciones de empate en votos (algo que se prevé que suceda seguido). Para elegir un presidente del Concejo es posible que aparezca una moneda en el aire, por ejemplo.
A nivel nacional, repito, gane quien gane, mucha gente espera lo mismo. Menos enfrentamientos tan marcados y más políticas de Estado y diálogo. Es un país con una democracia joven pero que hasta ahora se ha mantenido lejos de las ideas de la vuelta al oscuro pasado. No sucedió ni siquiera en época de crisis como en el 2001. Por suerte y por maduración no ha sido así.
La hermosa imagen de gente yendo a votar se repetirá en este día  y es un hecho que hay que valorar sobradamente. 
En San Rafael seremos 142.525 los habilitados para ejercer el derecho y obligación del voto y ojalá cada vez el número de votantes se acerque más a esa cifra total ejerciendo este lindo y efectivo derecho.
El acto de votar no es más que una de las variantes de lo que empezamos hablando en esta opinión, el diálogo. 
El ciudadano habla señalando qué es lo que le gusta y qué es lo que no. Y habla a través de estas urnas. A hablar y a escuchar.
Por Javier Martín
unosanrafael2012@gmail.com

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