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Domingo 23 de Octubre de 2011

Otra oportunidad

Por octava vez desde la vuelta de la democracia los mendocinos votamos gobernador. Repasá quiénes comandaron Mendoza desde 1983, cómo ganaron el sillón de San Martín y cómo lo perdieron.

Fabián Sevilla
fsevilla@diariouno.net.ar

La de hoy será la séptima vez desde 1983 que los argentinos vayamos al cuarto oscuro para elegir presidente. Pero también será la octava vuelta de los mendocinos para votar gobernador, vice e intendentes, como parte de un ciclo que ya lleva 28 años. Aunque en esta oportunidad se caracteriza por haber tenido elecciones primarias y el desdoblamiento en dos comunas de la provincia.

Cuando el 30 de octubre del ’83 se votó por primera vez tras ocho años de dictadura, la elección fue indirecta. Se votaba a cierta cantidad de electores, cupos que se dirimieron de acuerdo con el porcentaje que había sacado cada fuerza. Ellos eligieron luego la fórmula ganadora para todos los cargos.

Recién en 1987 se pasó a la forma directa para elegir gobernador y los demás cargos. En cambio, la primera elección directa presidencial fue la de 1995, luego de la reforma constitucional del año anterior, que también impuso la reelección en la Nación y el balotaje.

Además acortó el período presidencial de seis a cuatro años, razón por la cual desde el ’95, al menos en la provincia, las presidenciales y las locales fueron paralelas. Eso tuvo su excepción en 2003, cuando los argentinos votaron para presidente el 27 de abril (Néstor Kirchner y Carlos Menem pasaron a la segunda vuelta, que nunca se realizó) y el 26 de octubre eligieron gobernador y el resto de los cargos (entonces se impuso Julio Cobos).

Esa simultaneidad no se mantuvo en otras provincias y recién para estas elecciones se trastocó en Mendoza, con el desdoblamiento de los comicios para intendente en Capital (ya había elegido concejales por adelantado el 28 de marzo 2010) y San Carlos.

También el actual ciclo comicial se diferenció de otros al contar con elecciones primarias nacionales. De ese modo, los argentinos “definieron” qué nombres querían que compitieran hoy para ser presidente y diputados nacionales.

Sin embargo hay aspectos que parecen mantenerse y que demandan una reforma política que ningún gobierno ha querido encarar. Uno de ellos es la permanencia de la lista sábana, contra el sistema de boleta única que se usó con notable éxito en últimas gubernamentales de Santa Fe. El otro es el voto electrónico, que ya se utiliza desde hace años en otros países y le conferiría mayor agilidad al recuento de los sufragios.

 

 


 

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