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Sábado 05 de Noviembre de 2011

Paco, entre San Juan y Mendoza

El gobernador electo busca profundizar la integración regional. Su estrategia apunta a fortalecer la relación de Mendoza con el Gobierno nacional.

Las tortitas raspadas y las pinchadas son más ricas que las semitas sanjuaninas. Esta es verdad consagrada, obviamente, para los que nos criamos en Mendoza y distinguimos con los ojos cerrados ciertos sabores característicos de nuestro terruño. Es parte de las añejas rivalidades entre vecinos, propias de ciertos orgullos mal concebidos, que obnubilan las posibilidades de integración y de crecimiento en conjunto. Son pujas que obstruyen iniciativas tendientes a potenciar a ambas provincias por igual. Se hunden en el tiempo, mucho antes del Cóndor Ernesto Contreras y el Payo Matesevach, ídolos del ciclismo que sí supieron ganarse la admiración sin distinción de fronteras.

Al menos, como para creer que la integración es posible, existen ejemplos constructivos como el plan vitivinícola que suma a diversos actores de ambas provincias en una estrategia de largo plazo y que las divergencias para cerrar un acuerdo por el precio del vino no deben frustrar.

Nos somos más que nadie, pero tenemos nuestros valores y ventajas comparativas que debemos fortalecer y aprovechar. San Juan, con el impulso de su gobierno ratificado en las urnas, está haciendo, por ejemplo, una apuesta por la minería a gran escala; mientras que Mendoza ha decidido priorizar la preservación del ambiente y del agua. Esa es la opinión dominante, que ha reconocido el gobernador electo.

La visita de Francisco Pérez a su par sanjuanino, más allá de limar las recientes asperezas, va en línea con la necesidad de armonía entre ambos Estados. Uno de los puntos salientes de la agenda son políticas de integración con Chile, el otro –fundamental– avanza en acuerdos regionales que pongan proa hacia la relación con la Nación. Pérez va con todo en esas direcciones y ya está pensando en reimpulsar el tren Buenos Aires-Mendoza-San Juan, contando con el aval del intendente puntano electo, el K Enrique Ponce. Sin bien no faltarán escollos en el camino de una relación fructífera con Gioja, la promoción industrial debe tener una resolución efectiva. Mientras siga irresoluta no faltarán voces discordantes, como las que se escucharon de los legisladores sanjuaninos Daniel Tomas y Ruperto Godoy, quienes piden que Mendoza deje de reclamar, a lo que el vice electo, Carlos Ciurca, no tardó en responder –fiel al estilo que exhibe últimamente– que él se encargará de defender a Mendoza.

En tanto, el sucesor de Jaque ha planteado que hay que buscar instrumentos fiscales modernos que permitan alentar las industrias en San Juan, preservando los intereses de nuestra provincia. El objetivo –en lugar de quitarse unos a otros– pretende un crecimiento conjunto, cada cual con sus potencialidades. La estrategia es conseguir apoyo de la Nación, que no es otra que la Casa Rosada. Los primeros pasos estrechando la relación ya los dio Pérez con el reconocimiento de Cristina cuando lo invitó a Naciones Unidas y al saludarlo con conceptos elogiosos durante el festejo electoral. La construcción de los lazos con Buenos Aires va en esa dirección, con la visita que hizo como electo a funcionarios presidenciales, como el titular de la ANSES, Diego Bossio, un viejo conocido. Así, Pérez busca levantar la mirada por encima de las rencillas vecinales, incluso, las reuniones que mantendrá con los intendentes radicales se inspiran en la necesidad de abocarse a los grandes asuntos de la Provincia, como corresponde a la talla de un gobernador que pretende trascender.
 

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