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Sábado 28 de Noviembre de 2015

Palermo habló en la previa del viaje de River a Japón

El Loco confesó que sus dos conquistas ante el Real Madrid, en la Intercontinental del 2000, fueron "de las más importantes" que vivió con la camiseta de Boca. Revivilos.

Martín Palermo, ídolo y máximo goleador de la historia de Boca Juniors, confesó este viernes que sus dos conquistas al Real Madrid fueron "de las más importantes" que le tocó vivir con los colores azul y oro, a 15 años de la gesta en Tokio, cuando ganó la Copa Intercontinental, el 28 de noviembre de 2000, con una actuación que aún perdura en las retinas "xeneizes".
"Esos goles al Madrid los pongo dentro de los más importantes entre los que me tocó marcar con la camiseta de Boca. Sin dudas, por la categoría del rival y porque significó poner al club en lo más alto a nivel mundial", expresó el "Titán" Palermo en una entrevista exclusiva con Télam.
El ex futbolista, quien marcó 236 goles con la camiseta de Boca en competencias oficiales, en torneos locales e internacionales, recordó con nostalgia aquella hazaña en Tokio, ese triunfo por 2-1 sobre los 'galácticos' del Real Madrid que generó asombro y admiración.
Es que el estadio Nacional de Tokio, colmado por más de 50.000 almas, se preparó para ver en acción a los súper cotizados Luis Figo, Raúl, Roberto Carlos e Iker Casillas, entre otros, y terminó aplaudiendo de pie a un Boca con hambre de gloria que dirigía el emblemático "Virrey" Carlos Bianchi.
De un lado estaba el gran favorito, el Madrid con el título de la Liga de Campeones de Europa y toda su opulencia, y del otro llegaba Boca, ganador de la Copa Libertadores de América y con Martín Palermo y Juan Román Riquelme en el mejor momento de sus carreras, lo que inclinó finalmente la balanza.
"La victoria fue una consecuencia de lo que veníamos haciendo, ya que habíamos obtenido dos torneos locales, luego la Libertadores, y eso nos dio una mentalidad ganadora muy fuerte, entramos a la cancha muy convencidos de lo que debíamos hacer" recordó el "Loco", ahora con 42 años y con una carrera de director técnico recién comenzada.
El equipo dirigido por Bianchi había conquistado América y se preparaba para una nueva coronación a nivel local, en el torneo Apertura 2000, pero le faltaba rendir una materia más para quedar en la historia y lo consiguió del otro lado del mundo, en la lejana Tokio que se tiñó con los colores azul y amarillo.
Boca asumió el partido con ímpetu y sorprendió de entrada, con un pase del "Chelo" Delgado que le permitió a Palermo someter debajo del arco a un azorado Casillas a los tres minutos, y luego repitió a los seis con una asistencia de Riquelme que dejó al 'Titán' nuevamente en posición de gol y "clink caja", así quedó en ventaja por 2-0.
"Bianchi nos inculcó que era la primera vez que jugábamos un partido tan importante y que podía llegar a ser la última, por eso salimos a la cancha con todo y se vio reflejado. Enseguida nos pusimos 2-0 arriba y eso nos dio tranquilidad", explicó Palermo a Télam.
El Madrid, con un equipo de estrellas, reaccionó con un gol del lateral brasileño Roberto Carlos que dejó las cosas 2-1 para los 'Xeneizes' en apenas 12 minutos y con casi todo el partido por jugarse.
Lo que sobrevino fue el Real Madrid atacando una y otra vez a una defensa liderada por los colombianos Oscar Córdoba y Jorge Bermúdez, con Hugo Ibarra como fiel ladero y dos improvisados que rindieron en su máximo nivel: Cristian Traverso y Aníbal Matellán, quienes anularon nada menos que a Raúl, Figo y al inglés McManaman.
"Estábamos muy concentrados y cada uno sabía lo que debía hacer dentro de la cancha. Fue algo único y no se si se volverá a repetir, ojalá Boca pueda tener otro gran equipo como ese del 2000", comentó Palermo, nacido en La Plata pero adoptado definitivamente por el barrio de La Boca, al que hizo vibrar con sus goles.
Boca, con Riquelme como amo y señor del partido, y Palermo siempre amenazante para someter a Casillas, esperó el final y cuando el árbitro colombiano Oscar Ruiz hizo sonar su silbato, se desató la locura, el festejo, de los más de 10.000 hinchas "xeneizes" que viajaron hasta Tokio y los millones que lo seguían prendidos a la TV en cada rincón de la Argentina.
"Las sensaciones son muchas, ya pasaron 15 años de ese partido, mucho tiempo, pero las imágenes las tengo presentes. Aún recuerdo el regreso al país con la Copa, fue increíble el recibimiento en Ezeiza, jamás podré olvidarlo y aún hoy la gente en la calle me lo recuerda", indicó Palermo con melancolía por aquellos años dorados de su carrera.
Ese Boca versión 1998-2001 fue hegemónico por sus títulos y porque le ganó al Madrid, considerado el mejor de todos en Europa, y también porque demostró que si al talento se le suma actitud, se logra un plus que permite ganar partidos, títulos y lograr hazañas imborrables.
"Esos momentos fueron únicos, no se si se pueden repetir porque son circunstancias diferentes. Creo que Boca tendrá que arrancar el 2016 con la Libertadores como objetivo principal, y recorrer un camino que lo lleve al Mundial de Clubes. Es un recorrido muy largo el que debe atravesar para llegar a algo así", concluyó Palermo.

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