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Miércoles 26 de Octubre de 2011

Pare de sufrir

¿Insomnio? ¿Vértigo? ¿Estrés? ¿Migrañas? Una camilla fabricada en Corea hace furor en Mendoza, y 480 personas por día hacen cola para probarla.

Cecilia Amadeo
camadeo@diariouno.net.ar

“A mí me cambió la vida. Estaba casi postrada y no caminaba ni dos cuadras por día. ¡Hoy camino y hasta bailo!”. A simple vista, la frase de Rosa Cribiloni parece salida de un programa de televentas tipo “Llame ya”. Pero su testimonio y el de cientos de mendocinos más es tan real como los dolores de espalda y de rodillas que la aquejaban. Esta ama de casa de 63 años hace tres meses que forma parte de la “familia de Nuga Best”, una empresa coreana que desde hace cinco promociona en Mendoza su camilla masajeadora.

Todas las mañanas Rosa camina siete cuadras desde su casa hasta el local que la compañía ha alquilado frente al INV, en la avenida San Martín 477 de Ciudad, pero ayer caminó más de 30 porque tuvo que ir al banco. “Eso era imposible para mí”, acota. Ella forma parte de las 480 personas que prueban por día la llamada “camilla milagrosa”, un aparato termomasajeador con un rodillo de jade que actúa “desde el coxis hasta las cervicales”.

Al fondo del salón hay 32 sillas y un pequeño escenario con un gran pizarrón blanco. Adelante, las 32 camillas, cada una con un cajón de plástico para guardar objetos personales como el calzado o la cartera. El local abre a las 8 y las sesiones duran 40 minutos, pero las colas comienzan cerca de las 6. Mientras un grupo toma el masaje, el otro espera sentado en el fondo.

Pero no está solo y en silencio. Desde la tarima, una especie de animador mezcla información con humor. Cuando UNO estuvo ayer el encargado de coordinar era Diego, un mendocino que habla con acento cordobés porque es “más divertido”. “Cada uno tiene su talento”, justifica la mentirilla blanca Lorena, la encargada de atender a este diario.

La mujer, sudcoreana como la compañía, llegó a nuestra provincia hace seis meses para concretar el desembarco de Nuga Best. Habla un correcto castellano y cuenta que hace años que trabaja para Nuga Best. “Nos costó mucho conseguir todas las autorizaciones de la Municipalidad y de la AFIP porque no entendían qué veníamos a hacer”, dice con una amplia sonrisa. Y es cierto: cuesta entender cómo casi 500 personas por día son capaces de hacer una hora o más de cola para recostarse durante 40 minutos en una camilla que hace masajes, llevando su propio juego de sábanas y una media de algodón que será colocada en un proyector de 7 esferas de jade que el usuario debe pasar por la zona de su dolencia particular, aparato que se parece más a un tubo de un portero eléctrico con luces que a un dispositivo de termoterapia. Y que encima de todo eso, no les cobren ni un peso.

“Tenés que probarlo para entender”, atestigua, tajante, Rosa. Esta mujer, que terminó el secundario a los 56 años con los honores de ser la abanderada de su CENS y que incluso le ha escrito un poema al doctor Syung-Hyun Cho, inventor de la camilla y presidente de la compañía, sufría de dolores en las rodillas y en la espalda, además de tener altos el colesterol malo, la presión y el ácido úrico. “Se te pasa todo. Vine por consejo de mi amiga Perla. Me trajo de prepo porque yo no creía. Ahora vengo desde hace tres meses todos los días, así que debo llevar como 70 sesiones. A las dos semanas, ya no me dolían las rodillas. Y al mes se me pasó todo. Tomaba cinco remedios, uno era para la depresión, y ahora tomo uno solo para la presión. No es sólo la camilla. Acá lo que te cura es la buena onda. Somos una familia, nos acompañamos”, confiesa.

Consultada acerca de qué opina su doctor acerca de sus progresos y de que ha dejado la medicación, la mujer piensa y dice: “El médico de la presión me sigue medicando pero al traumatólogo no le he contado porque cada vez que le nombro mi columna me dice que hay que operar”.

“No cura porque no es un producto médico”

Insomnio, vértigo, estrés, migrañas, zumbidos en los oídos, sinusitis, alergias, bronquitis son algunos de los padecimientos que la camilla ayuda a combatir. “No decimos curar porque este no es un producto médico, sino un producto para mejorar la calidad de vida”, advierte Lorena, la encargada por Nuga Best que recibió a este diario.

La camilla posee un dispositivo central de siete rodillos de jade que recorre la columna y “se queda dos minutos y medio en el coxis, dos y medio en la zona lumbar, dos y medio en la dorsal y dos y medio en la cervical. Así cuatro veces. En el medio se para, no se piensen que se acabó la nafta o se desenchufó”, bromea Diego el animador. Paralelamente, el usuario puede pasarse el proyector por la zona que crea conveniente. “Si tenés sinusitis, te lo pasás por la frente. Si te duelen los bronquios, te lo pasás por el pecho. ¿Y si te duelen las hemorroides?”, volvió a bromear el joven, de-satando la carcajada.

Sin información

Pareciera ser que es justamente ese espíritu de buena onda lo que “vende” Nuga Best, porque, como dice Lorena, “no te vendemos la camilla así de entrada. Tenés que tomar entre 10 y 15 sesiones para probar y comprobar el producto. Por eso no nos interesa brindar información comercial. Este es un servicio gratis que la compañía ofrece como una forma de devolver una parte de nuestra ganancia al público”. Por esta razón, la mujer no autoriza la publicación del precio de la camilla. Basta con decir que se trata de una cifra importante suficiente como para comprar cuatro televisores de LCD.

Lorena insiste en que prefieren transmitir los beneficios de la camilla. “El masaje te endereza las vértebras, quitando presión a los nervios. El calor infrarrojo ofrece más flexibilidad. Pero lo que importa es que somos una gran familia. Hay gente que me ha dicho: ‘Veo a mis hijos una vez cada dos meses y a vos te veo todos los días. ¿A quién creés que quiero más?’. Eso no tiene precio. Por eso el precio de la camilla importa poco. Acá estamos cambiando vidas, renovando su chi (energía vital)”, cierra la entrevista.

Rosa, por su parte, seguirá yendo todos los días a las sesiones. “Tengo la posibilidad de comprar la camilla pero mis hijas me insisten en que venga. Acá te llenás de energía, te cambia el humor, te cambia la energía”, finalizó.

 

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