historia
Sábado 24 de Septiembre de 2016

Pasado y presente de dos prósperas bodegas sanrafaelinas

Historia de San Rafael. La profesora Izuel narra el surgimiento y crecimiento de dos firmas conocidas del Sur mendocino. Datos para atesorar el pasado bodeguero local.

En esta ocasión voy a contar la historia de otras dos bodegas locales.

En primer lugar hablaré de la bodega Lavaque. Si bien el apellido es de origen francés, la familia ya estaba en el país desde hacía varios años. Se habían instalado en Cafayate, (la hermosa) Salta, uno de los sitios del país donde la vitivinicultura se desarrolló con mayor fuerza.

El iniciador de la dinastía fue don José Lavaque, quien en 1870 plantó sus primeras vides, poco después construyó su bodega y se hizo famoso con sus buenos vinos.

Sus hijos comenzaron a transportar el vino y organizaron una flota de carros con la que llevaron el vino en bordelesas, a todo el país.

En 1965 llegó a San Rafael la tercera generación de esta familia, en la persona de Gilberto Lavaque, que al ver estas tierras tan productivas y con lo necesario para el desarrollo de la actividad vitivinícola, adquirió tierras y comenzó plantando viñedos y construyendo una bodega.

Poco años después, en 1970, su hermano, Eduardo Lavaque, adquirió la bodega que había pertenecido a Domingo Piastrellini, en Las Paredes, y en 1988 pasó a la firma Bodega Club Privado, hasta que en 1997 salió a remate judicial en Buenos Aires y fue adquirida por la Sociedad Ernesto Panelli e Hijos, que la conservan en estos momentos.

Compraron también viñedos en Cañada Seca, Barrancas del río Atuel y Finca Santa Luisa, y a la firma Miguel Eraso de Cañada Seca le compraron los viñedos y la bodega, sobre la ruta 165 de Cañada Seca. En estos momentos la sociedad se denomina "Viñas de Altura SA".

Lavaque la amplió y remodeló, presentando hoy las características de una bodega moderna. En estos momentos mantienen la bodega de Cañada Seca y la de Cafayate en Salta.

Bodega de Ramón Álvarez

En la zona de La Llave Vieja está situada la bodega que Ramón Álvarez hizo construir en 1927 por el gran constructor de bodegas del Sur, don José Cortizo.

Álvarez vivía en Buenos Aires, venía en el verano a levantar la cosecha en su finca y luego de elaborar el vino regresaba a su casa de la gran ciudad.

La bodega (que se sitúa en la calle que ahora se denomina Ramón Álvarez) que hizo construir era pequeña, de un solo cuerpo. El vino lo vendían de traslado, o sea que no embotellaba.

Pasados unos años la vendió a Pablo Pincolini, quien la fue ampliando y la transformó en sociedad anónima.

Su bodega creció y fue muy importante, tuvo como administradores a los hermanos Domingo José Schmid, en primer lugar, y luego a Ambrosio Schmid.

Cuando se casó el hijo de Ambrosio, Roberto, se instaló en la bodega como administrador.

En 1971, la familia Schmid adquirió la bodega, que ahora está siendo trabajada por José Pepe Schmid, otro hijo de Ambrosio.

María Elena Izuel

Especial para UNO SR

marializuel@speedy.com.ar

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