Espectáculos
Sábado 12 de Noviembre de 2011

Pedro Aznar regresó a Mendoza para conmover nuevamente al público

El músico volvió a desplegar talento, pasión y virtuosismo sobre un escenario mendocino. En el teatro Plaza, de Godoy Cruz, se lució con su amplio repertorio, y oficialmente presentó su última placa, A solas con el mundo.

Por Ramiro Ortiz
uno_escenario@diariouno.net.ar

Habían pasado 16 meses desde su última visita. “Les pido disculpas, a veces se complica venir más seguido. Pero Mendoza es una de las provincias que más quiero”, decía entre sonrisas Pedro Aznar, ese hombre orquesta que el viernes estuvo en el teatro Plaza presentando oficialmente su última placa, A solas con el mundo. El embrión de esa producción ya había sonado el año pasado en el mismo escenario, y ahora volvió maduro, suelto, conmovedor, irresistible.

Aznar poeta, Aznar compositor, Aznar cantante, Aznar multinstrumentista. Para el público que conoce y goza de esas facetas del artista, no había lugar para dudar si ser parte o no de este viaje en el que Pedro es el conductor, guía y protagonista.

Atravesando barreras de todo tipo, instrumentales, estilísticas, idiomáticas, casi sin advertirlas, el músico conquistó al auditorio sorteando uno de los obstáculos tal vez más ineludibles: el del lugar común. Podría haber tocado muchas canciones de las “infaltables”, como Tu amor o alguna de Seru Giran, pero, paradójicamente, no hicieron falta.

Con temas propios de Quebrado como Fugu, Lina de luto o el mismo Quebrado, y el inigualable Muñequitos de papel, de Parte de volar, Aznar elaboró un repertorio que brilló por su variedad, selección y exquisita interpretación.

Eso pudo darse también gracias a la revisita de los autores más diversos, algo que Pedro dejó claro desde sus lozanos comienzos: su búsqueda musical va más allá de cualquier límite genérico y es en esa infinidad donde aparece el constante regocijo. Sobretodo si es Aznar quien está al frente con el concierto al hombro, ya que nada parece ser difícil para este gran artista.

Hubo melódica, teclado, bajo, pistas, guitarras de seis y doce cuerdas, de nylon y de acero, eléctricas y con distintas afinaciones. Con esas armas y su incansable garganta, el músico cantó los 10 temas de A solas con el mundo y nutrió esa lista con adelantos y homenajes. Recordando a Cerati sonó Lisa, y en nombre de Violeta Parra el teatro coreó Arriba quemando el sol. Banderas de polvo y Rencor, dos temas nuevos que estarán en su próximo disco, empezaron a explorar oídos. El resto de paradas en terrenos de George Harrison, Calamaro, Cazuza o el Cuchi Leguizamón, fueron cerrando el círculo perfecto en un gran aplauso.
 

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