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Domingo 30 de Octubre de 2011

Peligro ecológico en Mendoza

Los Humedales de Guanacache están desprotegidos. Las lagunas Pancho Coll, El Viborón, La Paloma y Soria sufren de la caza y pesca indiscriminadas, los efectos del motocross y los cuatriciclos.

Carina Scandura
uno_mendoza@diariouno.net.ar

En la época colonial eran considerados pantanos. Con los años se transformaron en pequeños paraísos a no más de 30 kilómetros de distancia de la capital provincial. Están rodeados de vegetación autóctona y acogen fauna y especies exóticas, como aves que recorren miles de kilómetros para buscar refugio y comida cuando el frío del Polo Norte, desde Alaska o la Bahía de Hudson (Canadá), las desplaza hacia el sur.

Son cuatro lagunas que se extienden linealmente a lo largo de 100 kilómetros desde la ruta 7, a la altura de Maipú, hasta Lavalle. Se trata de pequeños lagos de más de 100 años originados en lo que era una ciénaga enorme de las Lagunas de Guanacache. Esta extensión es recorrida por los arroyos Tulumaya y Leyes, que abarca a las cuatro lagunas.

Los nombres de estos espacios de agua son por los propietarios que viven en esos lugares. Hay dos naturales, que son El Viborón (Rodeo del Medio) y Soria Grande o De la Paloma (entre Corralitos y Las Violetas), y otras dos artificiales: Pancho Coll y Soria Chica (Lavalle). Estas lagunas atraviesan Maipú, Guaymallén y Lavalle.

Un llamado de atención
Recién en 2006 un grupo de organizaciones sociales denunció el abandono y el peligro ambiental al que estaba expuesta la laguna El Viborón. En esa oportunidad advirtieron de que algunos empresarios inescrupulosos querían secarla por la supuesta salinidad que las aguas trasladaban a las tierras.

Ya había un antecedente de vaciamiento, ocurrido hace 30 años en la que fue la laguna Los Álamos, a 20 kilómetros de El Viborón. Elba Pescetti, ornitóloga y especialista del Iadiza-CRICYT, recordó que cincuenta especialistas trabajaron allí por esos años. “La idea era promover el ecoturismo, senderos para andar en bicicleta, que no ingresaran los cuatriciclos. Sería bueno incorporar al resto de los espacios y darle la figura de relictos (humedales) para lograr una plena preservación del lugar, que vale la pena”, recalcó.

En 2007, Recursos Naturales Renovables declaró el sitio de interés de conservación y preservación. Sin embargo, si bien esta laguna es la que está en mejores condiciones por el trabajo de las organizaciones sociales, el Iadiza y los propios habitantes del lugar, hoy está en peligro al igual que los otros humedales.


Contaminación, ese plus
Esta lagunas rodeadas de cultivos sufren la descarga de dos colectoras: el canal Cacique Guaymallén y el Pescara. “La contaminación va a parar a este sistema. De los datos surgidos de los estudios químicos se sabe que las lagunas tienen algo de contaminación, pero no en niveles tan altos como se podría suponer”, precisó a Diario UNO Flavio Martínez, de la Unidad Técnica de Recursos Naturales Renovables.

El especialista explicó que, a pesar de que la contaminación va a parar ahí, estos arroyos y sus lagunas tienen una gran cantidad de vegetación hidrófila. “En capitas de agua nacen totoras o juncos. Estos vegetales son muy buenos biofiltros. Esto no significa que estemos salvados. Pero si satura el sistema, tendremos un gran impacto ambiental. La intención es que no alcance niveles de saturación y que no llegue la contaminación de estos canales”, especuló Martínez.

Para Sebastián Martín, técnico en conservación ambiental, docente e integrante del proyecto Ramsar de las Lagunas de Guanacache, “la introducción de especies que no son del lugar provocó un desorden ecológico. En el caso de la de El Viborón, hay un árbol, el tamarindo, que fue introducido por el hombre. Esta especie va transformando el paisaje en un bosque y algunas especies exóticas ya no llegan”.

Estas lagunas sufren la utilización del recurso hídrico en exceso y la pesca intensiva. “Hay especies, como la carpa y la perca, y otras nativas, como el bagre, que sufren la pesca permanente. También hay caza de aves y nutrias”, denunció Martín.

Otro de los peligros para estos ecosistemas es la fuerte presencia de personas que se dedican a practicar motocross o a andar en cuatriciclos. “Para algunos es un lugar espiritual y para otros, para hacer deportes sin importar el medio ambiente”, lamentó el especialista.

¿Privadas, fiscales o de nadie?
Las lagunas son provinciales ya que están contempladas en la Ley de Aguas, que data de 1884. La norma sostiene que estos ambientes pertenecen a la provincia donde moja el agua en su cota máxima (en algunos casos son 30 o 50 metros).

Pescetti denunció: “Los propietarios no están respetando los márgenes, esa línea divisoria. En febrero notamos que algunos alambrados han llegado hasta las lagunas, lo que nos impidió hacer los conteos. Eso lo notamos en La Paloma y en la laguna de Soria. Es muy llamativo ver los quinchos, y muchos de éstos inundados porque están en el espacio lagunar”.

Martín destacó que los censos de aves han observado que se están privatizando muchas tierras. Al respecto, Soledad Sallenave, coordinadora técnica de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, consideró que la venta de terrenos o explotación debe ser regulada por cada municipio. “Los habitantes de cada zona, sin mala intención, alargan los alambrados de los terrenos para tener más suelo de cultivo. Hasta ahora no hay ningún barrio privado. Los propietarios hacen algunos quinchitos para explotarlos como campings, pero todo es fiscal”, dijo.

El secretario de Ambiente de la Provincia, Pablo Gudiño, adelantó que muchos de los terrenos cercanos a las lagunas son considerados privados mientras no haya una norma legal. “Ahí es muy difícil acceder sin instrumento legal. Tratamos de que no se prohíban algunas prácticas deportivas, pero siempre que sean sustentables”, reconoció el funcionario.

Tienen más de 100 años, pero todavía no están protegidas
En setiembre de este año, la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto de Juan Gantús (PJ) que declara como área natural protegida, con la categoría de reserva recreativa natural, al humedal Laguna El Viborón. El texto, que fue girado al Senado, prohíbe la caza –en cualquiera de sus modalidades en un perímetro de 1.000 metros desde los márgenes de la laguna– y la pesca, y establece la expropiación de los terrenos dentro del área considerada protegida.

Sebastián Martín, del Grupo Regional de Inventarios de los Humedales, de Universidad de Congreso, indicó: “Sería interesante una reserva a nivel sistema. Porque las cuatro son unidas por un arroyo, pero con el manejo de la comunidad. En esta declaración de reserva natural, los puesteros temen que les expropien las tierras”.

Recursos Naturales Renovables envió una ampliación al proyecto de Gantús. El secretario de Ambiente, Pablo Gudiño, explicó a UNO: “Este proyecto es aislado, ya que se deben incluir las cuatro lagunas porque conforman el sistema Leyes. A la Comisión de Medio Ambiente de senadores le hicimos una presentación para que se declaren áreas protegidas todas las lagunas. Además, hay que tener más reuniones con la gente implicada en la zona porque hay que preservar los derechos y los intereses de los pobladores”.

Flavio Martínez, técnico de Recursos Naturales Renovables, dijo que “la figura de áreas naturales protegidas es de ordenamiento territorial. Una de las tantas alternativas es esta declaración, pero con otros conceptos. Los terrenos de estas zonas son propicios, y si algún día son declaradas zonas de áreas protegidas, la intención no es prohibir cuatriciclos, sino regularlos”.

Mientras, las lagunas se sostienen gracias a la voluntad de los habitantes de la zona y por algunos románticos visitantes que protegen el medio ambiente de otros tantos desaprensivos que no dudan en destruir el terreno o cazar las aves del lugar.
 

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