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Viernes 04 de Noviembre de 2011

Perdió a su hijo, reclamó una indemnización, la Justicia falló en su contra y ahora debe pagar $49.700 en concepto de costas

Mauricio era un cadete de policía que se lesionó en un entrenamiento y murió. En ese entonces los estudiantes no tenían seguro. La madre demandó al Estado y ahora puede perder todo.

Nora Coria de 53 años de edad tuvo que sufrir la pérdida de su hijo Mauricio en 2006, a causa de una lesión mientras realizaba prácticas de combate como cadete del Instituto Universitario de Seguridad Pública en General Alvear.

El hecho marcó un punto de inflexión ya que desde ese incidente, todos los estudiantes del IUSP fueron asegurados por el Gobierno de la provincia, algo que hasta ese momento era impensado.

“Decían que era más fácil pagar los gastos de una demanda si se presentaba una situación así, que tener asegurados a todos los cadetes de la provincia, después de eso todos tienen seguro”, dijó Nora.

La madre, no sólo debe revivir aquel momento doloroso sino que además enfrenta los cuantiosos gastos del juicio que le inició al Estado y puede perder todo lo que le queda. El juez de primera instancia, Osvaldo Cobo, titular del cuarto juzgado en lo civil de Mendoza, falló en contra de la mujer y le impuso $49.700 costas.

Nora trabaja en la temporada en un galpón de empaque, vive en una casa del IPV junto su otro hijo Claudio (31) y le alegra las mañanas el nieto. Pero, aunque sigue adelante con su vida, Mauricio nunca dejará de estar presente.

“No tengo más que la casa que es del IPV y la moto que uso para ir a trabajar, si se la quieren llevar, ahí la tienen, no vale mucho”, lanzó, sin entender aún lo que ha pasado.

El caso

La causa la tomó Alejandro Tapia uno de los letrados de AMUPOL y terminó en manos de Celia Castillo, un profesional allegada al abogado de la mutual policial, que litigó hasta el final.

El 23 de noviembre de 2006 Mauricio Aranda (24) quedó al frente del pelotón que debía disuadir una manifestación. Durante esa práctica el joven sufrió una lesión en el cuello que lo dejó del hombro hacia abajo totalmente paralizado. Fue trasladado a San Rafael y tras varios días de internación, falleció en la madrugada del 27 de noviembre como consecuencia de un traumatismo cervical por hiperflexión de las 4ª y 5ª vértebras cervicales, según quedó registrado en el expediente.

“Nadie vio cómo se produjo realmente la lesión, lo único cierto que es mientras practicaban se escuchó como una rama seca que se rompía, que resultó ser el cuello (del cadete) y nada más. Basamos la demanda en la falta de elementos de seguridad mientras se realizaba la práctica, que en la vida real si se utilizan, y la desprolijidad porque hubieron empujones, gente caída, pero el magistrado entendió que todo eso no era suficiente”, comentó la abogada litigante.

Entre los fundamentos que esgrime el magistrado para descartar la demanda, se sostiene que la lesión fue producto de “un accidente” durante el entrenamiento y que la falta de implementos de seguridad (casco y escudo) no es causal por si misma para atribuirle responsabilidad alguna al Estado mendocino, el Instituto de Seguridad Pública y para demostrarlo utiliza el criterio de que “al resto de los cadetes (alrededor de sesenta) nada les pasó”, según consta en la sentencia que tiene fecha del 11 de este mes. Además consideró que casco y escudo, “no tienen por función proteger la columna cervical”.

En cuanto a la falta de un seguro que protegiera a los cadetes, no fue abordado por ninguna de las partes.

“Acá no busco achacarle la culpa al personal que estaba a cargo de ellos, eso no me interesa, fue un accidente pero que querían, que tenía que pasar, que se mueran cuantos” manifestó con resignación.

Pese a este revés judicial, el caso aun no está cerrado. “Ya presentamos la apelación y tenemos esperanza de revertir” la sentencia, acotó la abogada.

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