San Rafael
Martes 08 de Diciembre de 2015

Peregrinaron en autos al santuario de Valle Grande para honrar a la Virgen

Como hace más de 40 años, se realizó una nueva edición de la tradicional caravana de vehículos para conmemorar el Día de la Inmaculada Concepción de María. Marcharon en autos, camionetas y algunos micros. También hubo algunas personas que hicieron el trayecto a pie. Galería de fotos.

Con una tarde a pleno sol y temperatura agradable, se realizó la tradicional caravana de vehículos al santuario de la Virgen de Valle Grande para conmemorar el Día de la Inmaculada Concepción de María.
La columna de autos y tres colectivos partió a las 17 del oratorio Don Bosco, en Olascoaga y Pedro Segura, precedida por una imagen de la Virgen, atravesó la ciudad por las avenidas Mitre, Hipólito Yrigoyen y Balloffet, y continuó por calle Cubillos y la ruta 173, hasta llegar al predio del santuario minutos después de las 18.30.
A su arribo el predio del santuario lucía colmado de familias que aprovecharon el buen tiempo del último día del fin de semana extra largo para disfrutar del mate con tortafritas hechas en los puestos del lugar y en medio de los cerros y el verde del valle, o prepararse para el asado nocturno, además de participar de las actividades posteriores a la caravana.
Este evento lleva cuatro décadas y, junto a la caminata al mismo santuario que se hace a inicios de noviembre (que este año se suspendió por una fuerte tormenta de última hora), es una de las expresiones de religiosidad popular más convocante del departamento.
“Yo vengo participando desde hace 18 años”, comentó Etelvina “Negrita” Taboada (64), quien a pesar de algunos dolores no se quiso perder esta edición y por eso “estoy a puros calmantes”, comentó entre risas.
En su caso, participó para “pedir por la salud de mi hijo, por las vocaciones sacerdotales y religiosas que faltan mucho”.
Por su parte, Jorge Carrasco (60), que lleva diez años participando en forma ininterrumpida tanto en la caravana como en la caminata al santuario, dijo que agradece a la Virgen por su auto y por haberse recibido de gasista.
En tanto que su esposa Nancy Corso (54) fue a “dar las gracias por la ayuda hacia mi hijo que estuvo muy enfermo”.
En el camino se observaron también algunas personas que caminaron hacia el santuario para cumplir con alguna promesa o hacer un pedido a la Virgen María.
Una de ellas es Mariela Garro (37), que cuando iba por el ingreso al valle junto a sus tres hijas y dos sobrinas comentó que partió a pie desde el comienzo de la calle Cubillos para cumplir una promesa y pedir que “la familia esté unida y por la salud de cada uno de nosotros”.
El padre Marcial Paz, actual director del Oratorio Don Bosco, entidad organizadora, destacó que esta edición de la caravana “es especial porque abre el Año de la Divina Misericordia”, que finalizará el mismo día del 2016.

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