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Domingo 30 de Octubre de 2011

Polémica por la luz pulsada

Los dermatólogos cuestionan este método: aseguran que el aparato para realizarlo de manera doméstica tiene 26 contraindicaciones médicas. Para la Administración Nacional de Medicamentos, en cambio, es un producto seguro.

Carina Pérez
cperez@diariouno.net.ar

Con el verano, llega la necesidad de tener una depilación perfecta para lucir faldas, shorts y muy pronto las bikinis. Las féminas, aunque vale sumar también a los varones, comienzan a buscar turnos en los centros de estética o comprar maquinitas milagrosas que, sin dolor, saquen esos vellos repartidos en la anatomía humana. Cera, cremas, afeitadoras se ofertan en todos lados. Y más aún, la última novedad, la luz pulsada intensa de uso doméstico.

A pocos meses de empezar a ser comercializado en el país por unos $3.000, este producto ya provocó una fuerte polémica entre la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología (ANMAT), que autorizó su venta porque considera que no se trata de un producto médico. El caso es que los dermatólogos no lo recomiendan, ya que tiene las mismas contraindicaciones de la luz pulsada que ellos utilizan bajo estrictas normas de seguridad en los tratamientos para algunas afecciones de la piel, como la rosácea o el acné, además de los usos estéticos como la depilación.

En el manual de uso de este nuevo aparato se indican más de 26 prohibiciones para aplicarla, dejando a criterio del comprador la opción de consultar a un médico ante cualquier tipo de duda. Entre las más llamativas se encuentran si el usuario tiene lunares atípicos es propenso a la formación de quiloides o sufre de mala cicatrización. Hasta cosas más triviales, como usar sistemáticamente desodorantes de acción prolongada o tomar aspirinas con frecuencia.

Por definición, la luz pulsada intensa es una lámpara tipo flash, que no tiene la capacidad del láser de ser coherente y desplazarse en la misma dirección y amplitud. Genera una fuente de luz policromática de alta intensidad, con un espectro de luz de entre 515 y 1.200 manómetros, de manera incoherente, es decir, cada vez que se pulsa el aparato en cuestión.

  

 

Dudas y observaciones
Cristina Spitalieri, dermatóloga y representante local de la SAD, explicó varias de sus dudas respecto de la seguridad del producto. “Cuando es usada la luz pulsada intensa, deben ser colocadas gafas especiales al paciente y al técnico que hace el procedimiento porque, si no, se daña la retina. Este producto no trae nada para proteger los ojos. El otro punto curioso es que indica que puede ser usada cada 15 días, y eso sería totalmente inútil porque para que sea efectivo el tratamiento el pelo debe estar en su etapa de crecimiento (anágena). El paciente entonces debe volver al mes o más de un mes porque es el tiempo que lleva que el pelo vuelva a crecer y por eso, con una sola sesión no alcanza”.

Una última observación: tiene una vida útil de 40.000 pulsos y, según Spitalieri, para depilar una pierna completa se utilizan entre 700 a 1.000 pulsos por sesión .

Para la doctora, éste podría ser otro producto que “promete lo que no es, como ya ocurrió con otros similares, como por ejemplo las máquinas que funcionan por electrólisis o la famosa baba de caracol que servía para todo tipo de cosas, desde las arrugas hasta la artritis. El Estado debería tener más controles porque hay muchas cosas truchas”.

También se sumó al cuestionamiento la Asociación Argentina de Dermatología, encabezada por Graciela Ferraro. A la falta de indicaciones para el cuidado de los ojos, la doctora señala que “la fluencia lumínica es muy baja, entre 2 a 6,5 joules, y los dermatológos que hacemos estética estamos depilando con una fluencia de 18 a 35, por ejemplo”, lo que significaría que no es igual de efectiva.


No es un producto médico
Desde la ANMAT defendieron la comercialización porque consideran que no es un producto médico. Según el director de Planificación y Relaciones Institucionales, Roberto Ledes, “los análisis bioeléctricos realizados por la Direccion de Técnica Médica sobre la intensidad lumínica del aparato evaluaron que no es de riesgo para la salud”. Esto, independientemente de que las contraindicaciones sean las mismas que las utilizadas por la luz pulsada intensa en centros de estética.

“En general, este tipo de aparatos suele tener gran cantidad de información y muchas precauciones por exceso. Es un cierto fenómeno de marketing, porque la gente tiende a comprar más un producto que tenga muchas especificaciones a otro que no diga nada”, precisó. En cuanto al uso de gafas, el funcionario afirmó: “No tiene riesgo para la salud del ojo. Lo mismo ocurre con un láser que se usa como puntero; no es recomendable para la vista pero tampoco es considerado un producto médico”.

UNO buscó la versión de una de las empresas fabricantes que por estos días realizan campañas publicitaria pero no respondió.
 

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