Policiales
Jueves 18 de Mayo de 2017

Abusos en el Próvolo: investigan a docentes y directivos

Documentos y testimonios que aportarán los abogados de las víctimas revelarían que algunos de ellos sabían de las vejaciones. Apuntan a un caso de 2006, a otros dos de 2008 y al de una chica que denunció que tomaba clases de pie tras ser violada

"Si una nena tomó clases varios días parada, porque no podía sentarse, eso debió llamar la atención de los docentes del Próvolo, que debieron averiguar qué le pasaba", señaló Juan Dantiacq, uno de los abogados querellantes de la causa que investiga al menos 27 abusos sexuales a niños hipoacúsicos, por los cuales se acusa a dos sacerdotes, una monja y tres empleados del instituto de Luján. A ese caso se suman otros dos, uno de ellos ocurrido en 2006, en los que ambas niñas contaron que después de ser abusadas pidieron ayuda a sus maestras. Ahora los querellantes y el fiscal Gustavo Stroppiana buscan establecer qué sabían las autoridades escolares, los docentes y los psicólogos de la institución.

Ayer quedó a medias la audiencia oral para definir si recupera o no la libertad la monja Kumiko Kosaka, acusada de ser partícipe en 3 casos de abuso sexual y por ahora, continuará presa. El próximo miércoles 24 la jueza de garantías Alejandra Alonso se expedirá sobre su destino. En la audiencia no sólo se presentó la religiosa, sino que también algunas víctimas se atrevieron a enfrentarla.

Un silencio cómplice
A mediados de febrero pasado, luego de conocerse decenas de abusos sexuales a ex alumnos del Próvolo, la Dirección General de Escuelas cerró por resolución 93/17 ese instituto privado y añadió testimonios que daban cuenta de discriminación y maltrato físico hacia los alumnos. Esa información se sumó a la investigación penal y disparó el análisis puntual de las responsabilidades de las autoridades y demás personal docente.

"Vamos a sumar pruebas que surgen de un antecedente del 2006 que no había trascendido. En ese momento, una nena tuvo varios intentos de escaparse del instituto, por lo que se le colocó una asistente social y dieron intervención a un Juzgado de Familia, insinuando que la chica era abusada en su casa. Resulta que esa chica nunca tuvo intérprete, la traducía la monja Asunción (trabajó junto con Kosaka) o una psicóloga del instituto. Más tarde, el juez de esa causa descartó que sufriera abusos en su familia. Hoy tiene 23 años y es una de las víctimas que relató los abusos que sufrió en el instituto. Eso prueba que ella lo contó al menos a la psicóloga y que ese relato no fue oído o peor: se lo desestimó", relató el abogado Oscar Barrera, que representa a cuatro víctimas.

A ese testimonio se suma el de la chica que fue la primera en contar los abusos y que presenció el ataque a la nena a quien le colocaron un pañal para encubrir una violación. Ella representó con señas cómo aquella nena tomaba la merienda y tomaba clases parada porque no se podía sentar tras el abuso.

También se adosará como documento a la causa un libro interno entre docentes del Próvolo, donde una maestra alerta a otras de que los padres de un chico que dijo ser abusado por el monaguillo y celador Jorge Bordón en 2008, "en realidad quieren sacar plata de la institución", dice y desacredita aquella denuncia.

Las fuertes sospechas de que algunos docentes y autoridades del instituto debían saber de los abusos, se sostienen también en la decisión que se tomó después de aquella denuncia de dos presuntos abusos en el 2008.

"En aquel momento una docente que había recibido a los padres de uno de los chicos presuntamente abusados, sugirió que no sólo se hiciera una investigación interna, sino que también se diera parte a la Justicia. Eso fue un jueves antes de las vacaciones de invierno, pero la sola sugerencia le valió a esa docente que apenas regresaron de las vacaciones fuera despedida del instituto", contó Dantiacq.

El Papa sabía de los traslados
Ayer se conoció también una carta escrita en 2014 y emitida desde la sede de Verona, Italia, del Instituto Antonio Próvolo destinada al Papa Francisco. En ella se deja constancia de que hay sacerdotes que no se ajustan a la "tolerancia cero" exigida por la Iglesia para casos de abuso sexual. En la nómina aparece Nicola Corradi (hoy acusado de varios abusos en Luján), que en ese momento ya había sido trasladado a La Plata.

Fuente: UNO Mendoza