San Rafael
Lunes 21 de Noviembre de 2016

Por quiebra fraudulenta procesaron a un empresario

Se lo acusa de usar cheques de terceros para seguir en actividad sin informarlo al síndico y a los acreedores del concurso. Se trata del ciruelero Eduardo Chilín Ramos, cuya defensa apeló la medida. Hay otras dos personas imputadas.

El 7 de noviembre el titular del Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Peñasco, resolvió procesar al empresario ciruelero Eduardo Manuel Chilín Ramos por el delito de quiebra fraudulenta. Asimismo ordenó la misma medida para Elizabeth del Carmen Vera y Roberto Tosetto como cómplices necesarios del mismo delito.
Es que según el magistrado, se pudo comprobar que el empresario utilizó cheques de estas dos personas por fuera del concurso y la quiebra, sin autorización del síndico, para continuar con el negocio.
En principio la maniobra, que no contempló a los acreedores del concurso, es por 22 millones de pesos en cheques presentados ante el Banco Nación con firma de los presuntos cómplices pero endosados por el empresario.
Muchas de estas órdenes fueron pagadas pero casi mil cheques fueron rechazados por falta de fondos.
Unos seis acreedores se dieron cuenta de este movimiento y le solicitaron a su abogado denuncie el incumplimiento del concurso y la quiebra.
Además el Banco Nación y la Administración Federal de Ingresos Públicos pidieron explicaciones a los titulares de las cuentas. Uno de ellos, Tosetto, reconoció en su descargo que los fondos que ingresaban a su cuenta corriente provenían de la actividad de Chilín Ramos.
En este escenario, el abogado Gustavo Delpozzi, tras el procesamiento ordenado por Peñasco y a solicitud de sus clientes, presentó una ampliación de la denuncia al síndico de la quiebra para que se investiguen todas las empresas del grupo Ramos en la que se utilizó patrimonio del empresario sin tener en cuenta su "quiebra". Es que según el abogado, "estas empresas no están a nombre de Ramos pero se puede comprobar que son suyas".
Lo cierto es que al empresario se lo acusa de malversar fondos del concurso sin tener en cuenta a los acreedores y sin la participación del síndico. A partir de esta maniobra, Ramos habría desviado fondos utilizando chequeras de terceros y probablemente pagando ese servicio.
Uno de los imputados, según el expediente, compró su casa con cheques endosados por Ramos y se sospecha que ese sería el pago que le hizo el empresario por utilizar sus chequeras.
La quiebra fraudulenta no sólo afectó a otros empresarios locales, que tienen su documentación para demostrar el perjuicio, sino también a muchos finqueros que en este caso vendieron sus ciruelas en negro y que no pudieron cobrar el cheque por falta de fondos.
El daño, según Delpozzi, "es muy gravoso porque se perjudicó a los acreedores del concurso, hubo vaciamiento de la empresa y además a muchos pequeños finqueros que vendieron su cosecha y no pudieron cobrar". El procesamiento ordenado por Peñasco ya fue apelado por la defensa de Ramos ante el Tribunal Penal de Menores, que actúa de cámara de apelación.
Antecedentes
En el 2010 Ramos estuvo detenido por el orden del Juzgado Federal en causas por evasión de impuestos e infracción a la Ley Penal Tributaria. Luego fue liberado bajo caución.
En 2011 el juez federal Eduardo Puigdéngolas lo sobreseyó en otra causa por retención de los aportes jubilatorios de los empleados. En el fallo, el magistrado señaló que "Ramos desarrolló a duras penas la actividad y no pudo realizar los aportes al sistema jubilatorio debido a la pésima situación económica".
La defensa apeló la medida
El abogado del empresario Eduardo Chilín Ramos, Waldo Torres, confirmó a UNO San Rafael que "ya se apeló el pedido de procesamiento ordenado por el juez de instrucción Pablo Peñasco".
El recurso de apelación fue presentado ante el Tribunal Penal de Menores, que actúa como cámara de apelación en San Rafael, que será el encargado de ratificar o no la medida judicial previa a un futuro debate oral y público.
Según Torres, "la maniobra que se le imputa a mi defendido no perjudicó a los acreedores" y agregó escuetamente que "estamos a la espera de lo que resuelva el tribunal".
En este marco, fuentes judiciales señalaron que "este tipo de procesos son lentos y muchos no llegan a juicio porque los acreedores terminan arreglando la deuda de una u otra manera sin llegar al debate".
El abogado querellante recordó que la maniobra data del 2012.

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