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Domingo 20 de Noviembre de 2011

Primero la piedra y ahora la lluvia ponen en riesgo los viñedos de General Alvear

El INTA recomendó tomar medidas preventivas de inmediato para evitar que las vides enfermen. Peronóspora, podredumbre y oidio o quintal están al acecho. 

En medio de la crisis hídrica, cada gota de lluvia es una bendición. Mientras los agricultores se las ingeniaban para optimizar al máximo la escasa cota de agua para riego, en los últimos 10 días el cielo se abrió de par en par y precipitó el equivalente a un riego a manto completo en una finca.

“Si antes no te alcanzaba para regar toda la finca, con estas lluvias emparejas todo”, comentó Roberto Silvestre jefe del INTA, General Alvear.

El agua caída también vino a sofocar la acuciante situación que sufre el sector ganadero por la sequía.

Pero así como la lluvia lava las penurias del campo, si es en exceso, también tiene sus contras. Desde la agencia de extensión rural del INTA alertaron a los viñateros sobre la propagación de enfermedades típicas de la vid y recomendaron la urgente toma de medidas preventivas para evitar que las plantaciones puedan ser afectadas por la peronóspora, la podredumbre y el oídio o quintal.

En este sentido Silvestre fue contundente: “Si afecta el brote verde, la hoja se cae y vuelve a nacer pero si contagia al racimo se puede perder toda la cosecha”.

La lluvia

De acuerdo a los registros de Defensa Civil, en lo que va del mes llovió el 20% de la media anual para el departamento. Entre el 6 y el 16 de noviembre, solamente en la ciudad, han precipitado 41 milímetros, de los cuales 33mm fueron a raíz de las precipitaciones que se suscitaron entre el domingo y el jueves pasado.

Si se compara estas cifras con el mismo mes del año anterior, la cantidad de agua caída se cuadruplicó, en noviembre de 2010 precipitaron 10 milímetros de agua. En cambio si la comparación es al trasluz de lo que sucedió dos años atrás las diferencias son abismales, solo un milímetro de agua caída consta en los registros del DC de noviembre de 2009.

Las enfermedades

“La altas temperaturas y la humedad producto de la lluvia crea las condiciones necesarias para el desarrollo de las enfermedades en los viñedos de la región: la peronóspora, la podredumbre y el oídio o quintal”, sintetizó el titular del INTA alvearense.

La recomendación es “aplicar los tratamientos preventivos de inmediato”, añadió.

“Le aconsejamos a los productores que consulten en el INTA o con el técnico de confianza para saber bien que producto utilizar y la dosis necesaria y de esa manera no compren insumos innecesarios o gasten de más”, indicó.

Además de las condiciones climáticas actuales, el otro factor que impacta negativamente en las vides es el granizo. La tormenta del domingo 6 afectó alrededor de 600 hectáreas de frutales y vid con daños que van del 80% al 100%, la mayoría en el distrito de Bowen, y un número similar de hectáreas con perjuicios que se ubican entre el 50% y el 79%.

“La piedra provoca heridas en la planta y es una puerta de entrada a las enfermedades, hongos en general”, admitió.

Según la experta opinión de Silvestre, para evitar males a futuro lo mejor es “aplicar el tratamiento dentro de las 48 horas”.

En lo que respecta a frutos de pepita y carozo (durazno, damasco, ciruela y pera) la situación es más llevadera. En esta caso no hay riesgos ya que “el ciclo fenológico de la planta esta más avanzado. Las hojas están endurecidas y los frutos en pleno crecimiento.

No así la vid que recién la temporada de cosecha es en marzo y abril”, recordó Silvestre.

Alivio ganadero

La sed de los campos de zonas áridas no se calman con una simple lluvia. Sin embargo el fenómeno climático sirvió para iniciar un proceso de revitalización de las pasturas. Según las áreas la precipitación de agua estuvo entre los 30 y 50 mm.
 

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