País
Martes 22 de Marzo de 2016

Privilegio: los porteños pagan las naftas hasta un 15 por ciento más baratas

Cargar combustible en Buenos Aires cuesta menos que hacerlo en la región centro y norte del país. La industria apunta a cuestiones logísticas por el sobrecosto en el interior.  

Suele decirse irónicamente que Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires. Quizás por eso allí establece las tarifas más baratas, y no sólo del boleto de colectivo y de la factura eléctrica, sino también de los combustibles. La brecha de precios de las naftas entre Capital Federal y el interior del país nació con el gobierno kirchnerista y por ahora la gestión macrista no muestra señales de querer modificarla. Dentro de la avenida General Paz cargar hoy en YPF un tanque de 50 litros de súper cuesta 732 pesos, mientras que en Rosario asciende a $809 y en Resistencia alcanza los $849. Es que el litro de ese combustible está a $16,98 en Resistencia, $16,18 en Rosario y $14,64 en la ciudad de Buenos Aires, la plaza más económica, ya que en todas las provincias (menos las patagónicas) se cobran importes más elevados.

Justamente, en la Patagonia los combustibles son más baratos que en cualquier otra región del país porque están exentos de los impuestos: desde 1991 rige la ley 23.966 que establece un descuento al sur del Paralelo 42. La norma es un beneficio a una región muy alejada del centro del país y con condiciones climáticas adversas, donde el valor del combustible tiene un alto impacto en el turismo, la industria, el comercio y el transporte. Y desde el 1º de diciembre del año pasado se aplica el mismo descuento a la zona conocida como Patagonia Norte, gracias a la exención del impuesto a la transferencia de los combustibles (ITC). La ayuda alcanza entonces en la actualidad a las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, así como al departamento mendocino de Malargüe y al partido bonaerense de Patagones.

Así, es razonable que los habitantes de la Patagonia se beneficien con un combustible más barato, pero lo que no resiste una explicación lógica es la diferencia de lo que paga un porteño respecto de un misionero, chaqueño o rosarino, más cuando la Capital Federal es el distrito con el ingreso per cápita más alto del país.

Los precios de los combustibles vienen registrando incrementos en los últimos años al ritmo de la inflación y la devaluación del peso. Sólo para refrescar la memoria: en diciembre de 2007 costaba $2,50 el litro súper; en diciembre 2012, $6,60; en diciembre de 2014, $12,80; y actualmente $16,18.

Así, las naftas suben y suben, pero la dispersión de valores entre Buenos Aires y el interior del país no se corrige: la diferencia llega a superar el 15 por ciento con las provincias del norte. Y esta política diferencial de precios se reproduce por igual en todas las compañías que comercializan combustibles en el país: YPF (55 por ciento del mercado), Shell (13 por ciento), Axion —la empresa que formaron los hermanos Bulgheroni y la china Cnooc sobre los activos de la ex Esso— (13 por ciento), Petrobras (6 por ciento) y Oil (6 por ciento).

Y no sólo en la nafta súper se da esta diferencia, sino también en la premium y en el gasoil. Por ejemplo, el valor de la nafta Infinia de la petrolera de bandera argentina YPF en las estaciones de servicio de Rosario se ubica en los 17,63 pesos por litro, en Córdoba a 17,89, en Paraná a 18,14, en Resistencia a 18,45, mientras que en Capital Federal cotiza a 16,53.

¿El motivo de esta brecha de precios? Muchas veces desde la industria se apunta a cuestiones logísticas: la ha intentado justificar aduciéndolo al costo que representa el flete en las zonas alejadas. Cuanto más distancia hay entre las localidades y la refinerías, mayor es la dispersión de valores, dicen. Aunque luego por otra parte han reconocido que no es el factor determinante. La otra explicación, según publica el sitio especializado Surtidores.com.ar, es que es el reflejo de una política comercial de las compañías: en Capital Federal hay mucha competencia y es ahí donde las marcas dan la principal batalla por conseguir mayor participación de mercado.

Sin vueltas. Pero el presidente de la Cámara de Estaciones de Servicios y Garage de Rosario, Marcelo Herrero, no da rodeos y sostiene que esta distorsión de precios es producto de la política comercial que mantiene la compañía controlada por el Estado que busca que el índice de inflación de Capital Federal dé más bajo. "YPF es la que establece los precios de venta al público en las estaciones, no así las otras empresas que trabajan con precios sugeridos. Pero YPF tiene casi el 60 por ciento del mercado de los combustibles y marca tendencia imponiendo precios testigos a las estaciones de las otras compañías radicadas en el país.

Así, desde el anterior gobierno la empresa YPF, que es mayoritariamente estatal, establece en Capital Federal precios menores a los del resto del país", explica.

Al preguntarle por los motivos, apunta: "Uno puede presumir que es porque en Buenos Aires es donde se toma el índice de inflación que difunden los medios de alcance nacional, y es allí donde el gobierno establece el precio más bajo para que este índice dé menos". Incluso señala que "si YPF decidiera poner los mismo precios a los combustibles en todo el país, el resto de las marcas haría lo mismo".

Así las cosas, la competencia entre las marcas por sumar escalones en el mercado está al rojo vivo. Las compañías ya no solo apuestan por las promociones o mejorar sus instalaciones, la disputa ahora también alcanza a los precios de los combustibles. Hace un año atrás, los precios de YPF eran hasta un 20% más baratos que los del resto de las empresas, pero hoy en las principales ciudades del país esta otra brecha se redujo al mínimo y en algunos casos a cero. En la actualidad Axion y Petrobras manejan importes muy parecidos a los de YPF, mientras que Shell sigue siendo la más cara. La ciudad de Rosario es un buen ejemplo de este escenario: el litro de nafta súper en los surtidores de la estatal se consigue a $16,18, mientras que en Esso está al mismo importe, en Petrobrás a $16,16 y en Shell a $16,69.

Los costos mayores del combustible en casi todo el país respecto de Capital Federal no sólo afectan a los consumidores individuales por el aumento de las naftas, sino que también se hacen sentir en las empresas, el transporte público y de cargas, y en las economías regionales por el incremento del gasoil, con lo cual el interior termina recibiendo un doble castigo. “En el caso del transporte y los combustibles, el impacto en el interior es doble y no pasa únicamente por el boleto mucho más caro que tienen que pagar los usuarios, sino también por el efecto en los costos para las empresas. Hoy, uno de los mayores problemas que enfrentan las economías regionales es la logística y lo caro que les resulta trasladar su producción a Buenos Aires, que constituye su principal mercado”, señala Damián Di Pace, de la consultora Focus Market.

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