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Sábado 03 de Diciembre de 2011

¿Qué falta? primero, liderazgo

Es una de las cosas que los mendocinos esperan del nuevo gobierno, pero también de la clase dirigente en general. Mostrar el camino y dar el ejemplo.

¿Qué esperamos los habitantes de Mendoza del nuevo gobierno? Y, a la mayoría nos gustaría vivir más tranquilos, sin el acecho de los delincuentes, con oportunidades laborales, en un ambiente saludable, en una vivienda digna. Deseamos escuelas que contengan, pero que, prioritariamente, enseñen. Esperamos cobertura integral de la salud y centros que les den trato digno a los pacientes. Los productores anhelan acceso al agua sin contratiempos, que sus frutos tengan valor. Los empresarios quieren reglas estables, los trabajadores un salario decente y empleo registrado. Sería deseable un tránsito fluido y un transporte moderno, que se convierta en una opción para todos los estratos socioeconómicos. Necesitamos que fluya agua cada vez que abrimos una canilla aun en pleno verano. Demandamos servicios eficientes, infraestructura, vías de circulación rápida, asfalto, cunetas, espacios verdes, árboles sanos, acceso a la cultura y esparcimiento. Y así… Se trata de lo básico, lógico y obvio.

¿Es posible en Mendoza? ¿Por qué no? No hace falta empezar de cero. Tenemos recursos naturales, riquezas que nos da nuestra tierra. Hemos recibido el legado invalorable de generaciones que conformaron los oasis. Hay gente de laburo, capaz, con ganas. Tenemos universidades, ámbitos de excelencia. Hay recursos humanos valiosos.

¿Qué nos falta? Por empezar, una clase dirigente que sea capaz de ejercer el liderazgo. Hace falta una dirigencia que muestre el camino del cambio y sepa dar el ejemplo. El gobierno mendocino que asume el 9 de diciembre tendrá la mayor responsabilidad sobre sus hombros. El futuro gobernador, sus ministros y equipos de trabajo tendrán la misión de transformar Mendoza, tal como esperamos que lo hicieran los gobiernos que pasaron.

Los nuevos funcionarios llegarán con sus planes y objetivos, pero hay asuntos urgentes que no pueden esperar. El área de la Salud es uno de los déficits notorios que deja la administración saliente. Lo ha reconocido el mismo gobernador electo. Hacen falta recursos, insumos, jerarquización del personal y, ante todo, una gestión a tiempo completo. El desmanejo de Irrigación debe ser normalizado cuanto antes, porque se ha convertido en fuente del clamor rural y político. El gobernador tendrá la tarea artesanal de conseguir el financiamiento necesario para proyectos estratégicos y por el déficit fiscal. Será clave su relación con el gobierno de Cristina, desde el arranque.

La definición sobre el tema de los subsidios y las tarifas, que el mandatario electo se anticipó a anunciar, no podrá ser prolongada demasiado en el tiempo. La conflictividad social que genera la ambigüedad en la política minera debería ser encarada cuanto antes. Nos estamos refiriendo a cuestiones que urgen, y que el lector podrá completar según su perspectiva. Se trata de asuntos que deberán estar en la agenda desde el vamos, sin que por ello se descuiden los temas estructurales, como la vivienda, la matriz energética, el modelo de acumulación, las reformas institucionales, la cuestión educativa, entre otras políticas de fondo.

Al nuevo gabinete lo aguardan lo urgente y lo importante, desde el primer día de gestión, sin respiro. De su eficacia y de la respuesta de los mendocinos dependerá cuánto nos acerquemos a la provincia que podemos ser.

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