País
Lunes 15 de Agosto de 2016

Qué hay detrás de la guerra política que atraviesa al Poder Judicial

Las denuncias contra los fiscales Carniello y Bancalari, y a dos defensoras, son parte de la fuerte lucha por el poder. El Ejecutivo quiere pisar fuerte, la Justicia trata de evitarlo.

 Un inesperado frente de guerra política está abierto entre los poderes Ejecutivo y Judicial de Mendoza.
Es que mientras el Gobierno y la Suprema Corte aguardan para fin de mes la aprobación –cantada en el Senado– del nominado Alejandro Gullé para el cargo de procurador general del máximo tribunal y jefe de todos los fiscales, el campo de batalla es, por ahora, el Jury de Enjuiciamiento.
Esta situación apareció hace unas dos semanas, cuando el gobernador Alfredo Cornejo le pidió públicamente al fiscal Daniel Carniello que renunciara tras los frustrados intentos de la UCR de conseguir su suspensión en el Jury.
Con un tercer intento en curso, que aún está pendiente de definición, el oficialismo volverá a la carga.
El gobernador Cornejo hizo duras acusaciones contra Carniello en los medios de comunicación, imputándole: "Tiene vínculos promiscuos con el delito" y exigiendo su dimisión.
Tras la movida del mandatario, que causó sorpresa en el Poder Judicial y desagrado, otra denuncia de mal desempeño ingresó a los pocos días al Jury, pero esta vez contra tres magistrados, a los que apuntan en Tribunales y ámbitos políticos como allegados al Gobierno.
El bombazo fue contra el fiscal especial Juan Manuel Bancalari y las defensoras oficiales, Silvia Bancalari y Ximena Morales Bancalari, hermana y sobrina del primero respectivamente.
No hizo falta dejar pasar ni un minuto para certificar que la guerra entre parte del Poder Judicial y el Ejecutivo había sido declarada.
Otro condimento se agregó en los últimos 15 días: por primera vez la oposición peronista, con la legisladora Patricia Fadel –también integra el Jury– a la cabeza, se mostró unida plantando bandera por las nuevas reformas en la Justicia.
Los peronistas consiguieron cambios en el proyecto, pero la señal no solo fue para el Gobierno, sino también para dentro del PJ, donde hay fisuras que preocupan a sus líderes.
Todo esto impacta de lleno en las hostilidades de la guerra que se libra en el Jury de Enjuiciamiento.
La Corte, máxima autoridad de toda la Justicia, se encuentra hoy con un panorama delicadísimo, con cuatro magistrados en la cuerda floja, en medio de una batalla política.
En el Poder Judicial no están dispuestos a entregar cabezas gratuitamente, a avalar vendettas, ni a abrir la puerta a los misiles del Ejecutivo.
Por eso, las denuncias contra Carniello que impulsó la Procuración a cargo del saliente Rodolfo González, con el guiño del Gobierno provincial, tienen dividido al Jury y a la mismísma Corte que lo integra.
Un sector mayoritario de los supremos y los legisladores peronistas del cuerpo las rechazan porque dicen que el fiscal no ha incurrido en mal desempeño y que las denuncias son vidriosas y sin fundamento.
Mientras tanto, otro sector minoritario de la Corte y los legisladores radicales impulsan que sea separado del cargo y se le abra juicio de destitución, convencidos de lo contrario.
El gobernador dio a entender en su queja que parte de la Corte estaba corriéndose de la ley para proteger a Carniello en el Jury. No cayó bien semejante insinuación que tomaron como un embate del Ejecutivo .
Lo mismo había interpretado Cornejo, apenas asumió, cuando la Corte le marcó la cancha en un fallo sobre las prisiones preventivas y la revisión de detención de 800 casos.
Aquella batalla ya se saldó política y jurídicamente, y todos quedaron contentos, pero esta nueva contienda está lejos firmar la paz.
A la familia Bancalari (el fiscal especial, su hermana y su sobrina) les reprochan haber actuado como fiscal y defensores en 16 causas penales siendo parientes, y violando así el artículo 90 del Código Procesal Penal, que les exige el apartamiento para garantizar el debido proceso.
Bancalari, su hermana y su sobrina, tendrán que pasar por el Jury ante un bloque peronista que los tiene marcados como magistrados del radicalismo y con algunos supremos que ya tienen una opinión formada de que la familia Bancalari habría incurrido en mal desempeño.
Para colmo, dos peronistas sanrafaelinos dentro del Jury hacen malabares votando a veces con la UCR y otras con el PJ porque su jefe político e intendente, Emir Félix, quiere llevarse bien con el gobernador Cornejo, no tener problemas con su gestión local y, además, quiere seguir siendo peronista lo que hace que los resultados en el tribunal de destitución sean de pronóstico reservado.
Con la Justicia parapetada en impedir que se la lleven por delante, el PJ ocupado en marcar la cancha en el Jury, donde sí tiene chances, y la UCR, con Cornejo lanzado en primera persona, la contienda es indescifrable y reclama una solución política antes de que corra sangre.
Estrategia del gobernador para ganar autoridad
Los mentideros políticos locales no dudan en dar cuenta de que las últimas acciones del gobernador Cornejo son una estrategia para ganar autoridad en todos los frentes políticos.
 
Si se sigue la secuela, se verá que Cornejo se impuso primero a los gremios con el ítem aula, sus versiones similares y el incremento salarial.
Avanzó en la Legislatura ganando aliados políticos en los referentes del PJ de San Rafael.
Separó a los comisarios generales sospechados de fraude en la fuerza.
Convenció al procurador Rodolfo González de renunciara ganando un cargo que se reservaba para el PJ. Ahora es el turno de la Justicia.
Fuente: Diario UNO de Mendoza

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