Política
Lunes 05 de Septiembre de 2011

Que se corte y no se doble el partido radical

Alfonsín hace como si nada pasara pero sin apoyos provinciales octubre se le complica.  

Por Nacho Rodríguez

 

¡Piedra, papel o tijera! O, aggiornado a la realidad política mendocina de estos días, ‘tijera al papel para sacarnos de encima a los que son piedra’. Para nosotros no fue una sorpresa. Los que semanalmente seguimos esta humilde columna sabemos que, inclusive, hasta le habíamos sugerido hace algunas semanas a Roberto Iglesias varias estrategias para llegar con la frente en alto a octubre. Entre ellas estaba la de ‘la tijerita’.

Pobre Ricardo Alfonsín. Está quedando “más sólo que Don Bosco con poncho”, diría el gran León Gieco. Además, al candidato a Presidente de la Nación se lo ve cansado, como si ya hubiera dado la pelea de fondo y ya la hubiera perdido. Ni en sus pronósticos más pesimistas se habrá visto ninguneado y criticado por todo el arco radical y algunos que desde afuera del rancho del partido de Leandro Alem también lo cascotearon.

Francisco De Narváez parecía ser el socio más indicado para penetrar en la siempre protagonista y siempre difícil provincia de Buenos Aires. Los números previos –que los propios radicales manejaban antes de aliarse con De Narváez- hablaban de una elección en la que rondarían el 13% y aún así Alfonsín decidió insistir con el armado que pareciera haber jugado más en contra que a favor.

Pasa que el hijo del expresidente vio en el colorado colombiano el socio ideal: una billetera gorda y un triunfo bonaerense en su haber. Nada de eso sirvió para la primaria. Los espacios en los medios estuvieron regulados con bastante equilibrio y equidad para que ningún candidato pudiera hacer lo que De Narváez hizo en 2009: inundar la pantalla de televisión con sus avisos y empapelar la provincia de Buenos Aires con su cara. El liderazgo que construyó en estos años el gobernador Daniel Scioli le impidió festejar nuevamente al circunstancial socio del radicalismo como lo había hecho en 2009 de la mano de Felipe Solá y con el apoyo de Mauricio Macri.

Todo indica que De Narváez también dejará solo a Alfonsín. De ser así, el candidato a Presidente quedará bastante desnudo. Sin aliado en provincia de Buenos Aires ni militantes con ganas en provincias como Mendoza su elección se verá realmente complicada.

Lo que ha comenzado indudablemente en el partido argentino autóctono más viejo es la pelea por la sucesión. Dos hombres mendocinos juegan por el protagonismo de cara al radicalismo que vendrá. El actual vicepresidente Julio Cobos intentará seguir vivo sin detentar ningún sillón de poder, algo bastante difícil para cualquier político. Ernesto Sanz peleará esa continuidad con algo de changüí, preside actualmente el partido a nivel nacional y sigue en la vidriera política desde el Senado de la Nación.

Ambos fueron rivales internos de Alfonsín en el primer tramo de la campaña presidencial y también ambos se manifestaron a favor de la estrategia ‘tijerita’ de Iglesias. Esa fue la primera ‘mostrada de dientes’ que hicieron pensando en el radicalismo que viene. Veremos que batería de gestos y estrategias tienen guardada para diferenciarse uno del otro. Dos que, desde siempre, no se pueden ni ver.

Twitter: @nachorodriguezj
 

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