San Rafael
Lunes 17 de Octubre de 2016

¿Quién entiende qué es la inflación?

Un mal que aqueja a la gran mayoría de los argentinos y no hay teoría económica que lo explique, desde el sentido común. ¿Cuánto más se puede continuar así?

Qué es la inflación para quien no es economista. El aumento de precios que se registra en los productos mes a mes y no hay manera de entender el porqué.
Por estos días se dice que hay deflación, uno tendría que asumir que hubo una retracción en los precios pero la verdad es que es nadie lo nota.
Podrían existir innumerables explicaciones sobre lo que es la inflación y el por qué está presente en la economía del país, sin embargo no hay argumentación que le permita al común de los argentinos entender que pagó más caro el mismo producto o gasta lo mismo pero cada vez lleva menos a la casa.
En la previa al Día de la Madre se habló mucho del posible repunte en las ventas o la esperanza en el sector comercial de que la gente vuelva a gastar. Y la respuesta más acertada no vino de un pensador o un economista, llegó como un comentario en la red social Facebook y tuvo más de sentido común que de teorización de la economía: "Porque no bajan los precios".
Esa opinión no le cabe solo a una tienda, es para las grandes cadenas, las industrias, los supermercados, las automotrices, y la lista sigue.
Es inentendible que los consumidores continuemos abonando precios exuberantes y cruzando la cordillera, el mismo artículo lo venden a mitad de precio, incluso aquellos que son fabricados en Argentina.
Estamos inmersos en un círculo vicioso. Aumentan los salarios (no en demasía) porque suben los precios pero a la vez el costo de vida se incrementa porque supuestamente hay más dinero en la calle.
En definitiva, el consumidor sigue soportando precios que en muchos casos son desmedidos. Tendrán que tomar cartas en el asunto de una vez por todas ya que la gente es quien tiene el poder de decisión de llevar tal o cual producto. El empresariado deberá pensar algún día que se pueden mejorar las ganancias incrementando las ventas, no los precios. Por último, el Estado deberá comprender que la economía existe para servir al hombre, no a la inversa.

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