San Rafael
Domingo 11 de Diciembre de 2011

Ramón, el "eterno" celador del Normal

Hace 28 años que don Zolorzano se encarga de mantener la prestigiosa escuela. Un personaje con anécdotas 

Ramón Orlando Zolorzano es feliz haciendo su trabajo. Se nota a través de su mirada y en sus palabras. Es que desde hace 28 años es celador de la escuela Normal Superior Mercedes Tomasa San Martín de Balcarce.

Son muchos los años y el tiempo que convive con niños y jóvenes. Quizás es por eso que las anécdotas sobran. Zolorzano recordó un día en que un chico de la secundaria dijo una mala palabra por el micrófono. Justo en el momento en que estaba toda la escuela preparada para participar en un acto y los directivos estaban saliendo al patio donde se iba a realizar. Cuando terminó, hubo una reunión y resolvieron sancionarlos. “El problema fue que uno de ellos quedó libre por eso. Se enojaron mucho conmigo y me esperaron en el hall. Demoré en salir porque tenía que ordenar todo. Cuando terminé, salí y habían subido mi Fiat 600 a la vereda”, evocó sin ocultar su enorme sonrisa.

Tampoco se olvida que en una oportunidad los directivos lo autorizaron a vender raspaditas y los chicos de quinto año se las sacaban. Cansado de eso, buscó una caja y las colocó dentro para evitar a los jóvenes “vándalos”. Pero “siguieron desapareciendo porque le hicieron un agujero abajo y las sacaban igual. Es muy gracioso recordar las ocurrencias que tenían. Hoy son hombres de familia. Me hicieron rabiar mucho, pero eran travesuras”, dijo Orlando.

Siempre lleva en sus manos un manojo de llaves y por momentos parece el ‘San Pedro’ de la escuela. Es que también es el encargado de abrir y cerrar oficinas. “Se me cumplió un sueño. Dios me bendijo el día que comencé a trabajar acá”.

Sucede que su ingreso fue casual. Todo comenzó cuando su vecina (secretaria de la escuela) le ofreció una suplencia. “Acepté de forma inmediata y como había posibilidades de quedar en ese puesto renuncié a mi trabajo anterior. Esa también fue una manera de presionar para lograr la titularidad y evidentemente la vida tenía preparado para mí ese destino”, contó.

Actualmente Orlando es supervisor de celadores en una escuela a la que asisten unos 4.000 alumnos, razón por la que vive de cerca los cambios en la formación. “Antes entraba a los cursos y no volaba una mosca. Hoy lamentablemente no es así. Los que trabajamos en una institución debemos sentir compromiso por la educación. El celador también es parte de esto”.  

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