País
Sábado 28 de Noviembre de 2015

Rebusque, clase magistral o ambas cosas: enseñan a turistas a preparar "asado argentino"

A pesar de los papelones protagonizados por nuestros parrilleros en las competencias internacionales, los extranjeros que visitan el país pueden "graduarse" de maestros asadores en tres simples pasos, con diploma y todo.
Así como en las veredas del mítico Coliseo romano hay "entrepreneurs" (emprendedores) vestidos de legionarios que ofrecen el "disfraz" completo a los turistas para sacarse una "foto imperial", en la Buenos Aires turística de los últimos años también aparecieron "rebusques" armados a medida de los visitantes que llegan en busca de los famosos gauchos de las pampas y de "la mejor carne del mundo".
Es así como en las zonas de la ciudad más transitadas por los turistas, como San Telmo o Plaza Francia, pululan los "maestros asadores", capaces de enseñar a hacer un asado argentino en clases exprés de tres simples pasos –para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero- o en sofisticados módulos de aprendizaje, si la billetera del extranjero banca la parada.
Incluso, si el billete -verde o europeo, aunque también aceptamos reales, señora- es abultado, se puede armar un verdadero "combo argento" con servicios que ofrecen otros emprendedores locales, como el aprendizaje de técnicas de fileteado, la preparación de empanadas y alfajores, las recorridas "guiadas" por bodegones desconocidos o las mateadas criollas "in situ", con tortas fritas y todo.
El fenómeno no para de crecer a pesar de los últimos papelones protagonizados por nuestras "selecciones" de parrilleros en las competencias internacionales que, al menos por el momento, no parecen afectar en lo más mínimo nuestro prestigio de asadores innatos, virtuosos y consuetudinarios.
De acuerdo con informaciones publicadas en distintos medios, el "curso de asador" más común consta de cuatro clases o sólo una, acelerada, de varias horas. La versión exprés tiene un costo promedio de 1.500 pesos por persona: Las clases duran unas tres horas y asisten entre tres y seis "alumnos" por vez.
Los turistas con más presencia en estos cursos son latinoamericanos, aunque también son demandados por orientales y europeos.
Además de la práctica, los alumnos deben rendir un examen teórico donde vuelcan los conocimientos adquiridos y, luego de su aprobación, se les otorga un "diploma de asador argentino".
El problema del rebusque por estas horas parece ser la competencia, cada vez mayor, dado que como todos los argentinos nos creemos grandes asadores, capaces de dar cátedra a los "giles de afuera que no entienden nada", todos los días aparecen en el mercado nuevos "maestros asadores".
Es así como no solamente prosperan los "teachers" que vocean sus servicios en la calle sino que ya existen restaurantes y empresas que ofrecen "cátedras de asado" hechas y derechas. Tal es el caso de los jóvenes de "Locos x el Asado". Se trata de una de las comunidades virtuales más grandes del país que, entre otros servicios, dictan clases magistrales de asado para ejecutivos de empresas internacionales (por ejemplo, en 2014 capacitaron a noventa ejecutivos de Aeroméxico).
De hecho, los jóvenes asadores de la comunidad están pensando en alquilar una casona en el barrio de Palermo para ofrecer a los turistas una "experiencia argentina completa": selección de embutidos para picada, preparación de empanadas, cata de vinos, maridaje, clases y degustación de asado y elaboración de panqueques y arroz con leche.
Así que ya lo sabe, si anda corto de plata o cayó en las temidas garras de la desocupación, solamente tiene que instalar un chulengo en el fondo de su casa y recorrer las zonas turísticas con un cartel que diga "how to prepare argentine asado in a lesson" ("Cómo preparar asado argentino en una lección").
Un párrafo aparte para lo siguiente: Por suerte algunas competencias internacionales no tienen demasiada repercusión mediática como para hacer mella en la imagen "doctoral" de los asadores argentinos. Fue un papelón el que protagonizó el grupo "Fuegos de Octubre" en el último mundial de asado que se llevó a cabo en Gotemburgo (¿Gotenqué?, Gotemburgo, Suecia).
Nuestro combinado, sobre 53 equipos participantes, quedó en el puesto… 53. La derrota fue catastrófica para la selección parrillera albiceleste –que hasta incluyó insólitamente a una "vegana" entre sus miembros- que buscaba superar el magro cuarto puesto obtenido por los jóvenes de "Locos x el asado" en el mundial de Marruecos del 2013, superados entonces por Dinamarca, Alemania y Liechtenstein.
Por suerte el papelón quedó ahí, reflejado solamente por un puñado de medios internacionales. Nuestros "maestros asadores", al menos por ahora, como decía Carlitos Balá, pueden seguir durmiendo tranquilos y sin frazada.
Fuente: NA

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