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Lunes 19 de Enero de 2015

Roberto Gajdosech compartió sus sensaciones sobre el Dakar

El único piloto sanrafaelino que completó el total del recorrido de la prueba más dura del planeta contó cómo fue esa experiencia y detalles que engrandecen aún más su tarea. Imperdible Galería de Imágenes. 

Tras haber participado en el Rally Dakar 2015, el sanrafaelino Roberto Antonio Gajdosech retornó a su habitual rutina en su negocio de motos.

Con la humildad de siempre compartió sensaciones y anécdotas vividas durante la competencia más dura del mundo.

¿Sensaciones cuando la hoja de ruta marcó el final del Dakar?

“Después de varios días cuando llegás al final se te cae una lágrima por el esfuerzo y el estrés. Y porque gracias a Dios se cumplió el objetivo. Encima que uno lo hace como amateur y apasionado de las motos se siente más por muchas cosas entre ellas una pequeña estructura. La satisfacción es mayor que si lo hubiese hecho con mayor apoyo.

Diferencias y similitudes con el que corriste en 2012

“Este tuvo una gran diferencia respecto del otro. La más notable es que el primero fue con asistencia y este último no. Entonces cuando corres sin apoyo mecánico llegas al vivac lo primero que haces es dejar la moto lista para el otro día. Si quedaba tiempo ir a comer y como última medida bañarse pero repito solo si había tiempo, de hecho pasé varios días sin bañarme porque era muy tarde, porque en algunas etapas hacía frío y sin duchas con agua caliente no quise arriesgar algún resfrío. En el Dakar todo depende de cómo te va yendo día a día”

Horas de descanso

En relación a este aspecto, el Kato señaló: “En promedio se duermen entre cinco  y seis horas por día. Me levanté casi todos los días a las 4.30 de la mañana porque el camión que traslada el cajón con ropa y repuestos salía a las 5. Claro que eso dependía de la etapa, hubo algunas extensas, otras que la largada fue más tarde. Igual pude descansar bien, ningún día me levanté exhausto. Salvo el último día que ya bajado un cambio y cuando sonó el despertador lo apagué y me quedé cinco minutos más. Ahí me di cuenta que la carrera me estaba pasando factura”.

En el salar de Uyuni, una etapa durísima

“Largar no quería largar nadie. Para mí fue un capricho de la organización, porque no estaban dadas las condiciones y el clima hacía imposible correr. En la etapa anterior(Iquique-Uyuni) nos tocó mucha lluvia y el 80% de los pilotos llegamos de noche y muy mojados. Al otro día nos levantamos muy temprano para ponernos la ropa mojada para un especial bajo la lluvia con viento y baja temperatura. Encima la sal afectó muchísimo las motos. La verdad era una etapa para no hacerla pero bueno si los elite no hicieron nada al respecto imaginate yo menos”.

El día de descanso ¿qué hiciste?

“Aproveché para repasar un poco más la moto. Me levanté muy temprano, en realidad te despertas temprano porque si no hay ruido de algún camión, hay de una moto, de una soldadora eléctrica, de una amoladora, golpe de un martillo. Toda la noche sentís ruido porque hay vehículos que llegan al vivac a las tres, a las cuatro de la mañana. Si bien estaba todo en condiciones repasé la moto con mayor atención, le dediqué más horas, limpié todos los filtros de aire. Mandé a lavar toda la ropa que estaba terriblemente sucia. Almorcé y cené más tranquilo viendo videos del Dakar porque no había visto nada. En realidad estás adentro del Dakar y a la vez estás afuera porque uno se pierde los detalles”.

El Dakar, un mundo aparte

“Un día paré a un periodista y le dije necesito que me hagas un favor que me digas qué día es hoy porque no tengo idea. Ahí te das una idea que estás en otra cosa. Estás tan pendiente de otros temas y aspectos que por ejemplo se te pasa de afeitarte (estuvo 20 días sin afeitarse) o simplemente cepillarte los dientes. Hay algo raro adentro, especial, la cabeza se transforma.

Puntos a favor

“Tuve un golpe en el maxilar inferior producto de una caída en la que no me pasó nada pero con los instrumentos de la moto (la Yamaha tiene una torre bastante llena de aparatos de navegación) me pegaron en la cara y me produjeron un corte donde me dieron ocho puntos de sutura. Y al día siguiente no vi una zanja y otra vez con los instrumentos me corté, pero esta vez me pusieron cinco puntos”.

“Física y mentalmente estoy bien, con el cansancio lógico pero feliz de haber cumplido el sueño”

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