Política
Domingo 09 de Octubre de 2011

Roberto Iglesias: “Pérez será un gobernador mucho más débil que Jaque”

Diario UNO siguió a Roberto Iglesias por Las Heras en una gira de campaña. La “sensación” de que no puede perder, contra la lógica del corte de boleta.

Marcelo Arce
marce@diariouno.net.ar

Al menos dos cosas impactan al verlo caminar a Roberto Iglesias en campaña por Las Heras. Una es que lo haga junto a Guillermo Amstutz, el viejo caudillo peronista del departamento al que hace menos de una década el hoy candidato a gobernador por la UCR tildó de “rata” en el fragor de las elecciones de 2003 que ganó Julio Cobos.

Y la otra es que a pesar de las promesas de campaña incumplidas durante años por muchos dirigentes, la gente aún sigue confiando en que ese hombre (del partido que sea) que pasa por la puerta de su casa con la sonrisa en la cara, la mano extendida y la promesa fácil va a mejorarle finalmente la vida si gana la elección.

El primer fenómeno no resiste mucha explicación. Pero ante la esperanza de la gente, cabe la pregunta de si realmente los dirigentes entienden la magnitud de lo que generan cuando están en campaña. “Que Dios lo ayude, que si lo ayuda a usted nos ayuda a nosotros”, le grita una vecina a Iglesias.

El Mula sintió el impacto del buen deseo. “Lo que pasa es que es mucho lo que la gente necesita y por eso reclama y quiere creer. Por eso hay que tener cuidado con la promesa fácil. El tema de las viviendas (en alusión a la promesa del PD) es muy bajo”, reflexiona quien de esto sabe y mucho: con ésta, Iglesias ya va por su quinta campaña electoral.

Diario UNO se internó por unas horas en el corazón de la campaña de los radicales, cuando faltan dos semanas para la elección y la síntesis es una sola. “La verdad es que cuando salimos a la calle tenemos la sensación de que no podemos perder. Pero también cuesta imaginar a tanta gente cortando boleta”, se sinceró un hombre del entorno.

La recorrida por tierras lasherinas se hizo al ritmo del “Cortá, cortá”, el pegadizo jingle que lograron imponer como marca en la campaña y que no paró de sonar durante el tiempo que Iglesias caminó junto con unos doscientos militantes.

Primera clave de la elección. Según los analistas del justicialismo, del total de los que cortan boleta lo hacen tanto para Francisco Paco Pérez como para el radicalismo. Y aún con récord de votantes, el corte debería ser de 50% como mínimo para que Iglesias sea favorecido.

“No es así ­–desmiente el propio interesado– porque yo tengo un piso del 30%. Con lo cual con un corte del 10% me alcanza”. Y ataca: “A Pérez no lo vota nadie y será un gobernador débil si gana. Aún más débil que Jaque”. Por lo pronto Iglesias saldrá a quemar las naves: la militancia saldrá a repartir casa por casa boletas cortadas “para facilitarle el trabajo al votante”. Y tan fácil se lo quieren hacer que también entregarán boletas de los candidatos a presidente. ¿De Ricardo Alfonsín? No, serán de Cristina Kirchner.


Las mulitas y el avión
Una mujer con boina blanca reparte mulitas en miniatura mientras la caravana se va metiendo en los negocios de la calle Lisandro Moyano y todos festejan la ocurrencia. Una de las más contentas es Josefina Murúa, la mujer, quien no opina de política, “no arma gabinetes”, pero tiene gran influencia sobre Iglesias. “Jose, Jose, mirá el avión”, le pide Iglesias a su mujer, mientras pasa una avioneta que arrastra un cartel inmenso de la fórmula. Josefina lo sigue, como hizo durante toda la tarde, y guarda por unos segundos la bolsita con chupetines que trajo para repartirles a los chicos.

Con todo su grupo de confianza, Iglesias habló claro a comienzos de esta semana: además de militar el corte de boleta, el partido se preocupará en armar una red importante de fiscales (especulan con que el resultado de la elección no se conocerá hasta la madrugada) y tratará de contrarrestar como pueda la movilización del “aparato” del PJ en los grandes distritos urbanos.


El pogo del “cortá, cortá”
Iglesias está tratando de imponer un cierre bien arriba para sus actos proselitistas. “Poné el cortá, cortá”, pide y todos se ponen a saltar mientras aturde la cancioncita. Parado a unos metros del pogo radical, de brazos cruzados y mirando el espectáculo está Raúl Vicchi, viejo zorro radical. “Vamos a ganar, lo siento en la calle”, suelta. La ilusión que aún mantiene la gente en sus políticos y la fe de los radicales demuestran, como el viejo dicho, que la esperanza es lo último que se pierde.
 

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