historia
Lunes 17 de Julio de 2017

Arpegio Riera, el primer sanrafaelino en pisar la Antártida

En 1957 y con sólo 25 años integró una expedición del Ejército al continente blanco. Permaneció un año y medio.Arribó a base Esperanza sin la ropa ni el entrenamiento adecuados para ese lugar. Anécdotas, riesgos y enseñanzas

Sin la ropa adecuada, sin saber esquiar ni conocer de otras tareas inherentes al hielo, llegó en 1957 con 25 años el sanrafaelino Arpegio Riera a la Antártida. Como parte del Ejército fue miembro de esos primeros grupos que ayudaron a asentar la presencia argentina en el continente blanco. Y es el primer hijo de San Rafael que estuvo en ese suelo.
Con sus 85 años, Arpegio es un "libro abierto" sobre el continente blanco. Escuchar sus relatos contagia entusiasmo y patriotismo. Da ganas de escucharlo por horas.
"Yo he sido el primer sanrafaelino que estuvo en la Antártida. Fuimos un grupo de pioneros de la década del 50", comenzó diciendo en la entrevista con Diario UNO San Rafael. Su presencia allí se extendió por un año y medio, pasando dos navidades en esa lejana tierra que reclaman muchos países como propia pero en la que Argentina ha sentado sólidas bases sobre una importante porción.
"Cuando arribé a base Esperanza en los primeros días de noviembre del '57 el barco ancló a 4 o 5 millas de la base y en una lancha de desembarco, mojándonos, llegué a base Esperanza, de uniforme, no teníamos ropa adecuada". Tampoco sabían esquiar ni manejar a los perros de nieve, un compañero importante en estos sitios.
Con emoción sacó antiguas fotos de esa expedición que incluye la suya, recién habiendo cumplido 26 años, y con el bigote congelado. Narró que previo al acuerdo internacional del Año Geofísico había "algunas antipatías con chilenos e ingleses, pero luego del Año Geofísico se llegó a una relación de acuerdos de colaboración, de ayuda".
"Ese año –añadió- fue importante para establecer contacto con todos los países. La misión nuestra era transmitir a todo el mundo lo que ocurría en base Esperanza y alrededores. En el '58 la idea fue incursionar en el invierno en la zona del mar de Weddell, fue una campaña de invierno de mucho esfuerzo".
En esa incursión a la zona del bravo mar de Weddell el personal fue como voluntario, ya que ocurrió una situación extraña con el médico. "No teníamos médico ni enfermero, el médico por no sé qué complicación no quiso desembarcar y el enfermero se sintió muy solo para las emergencias y tampoco desembarcó, por eso el jefe de base dispuso que las tareas fueras voluntarias, nadie tenía que arriesgarse a tener accidentes".
El continente blanco es tan hermoso como peligroso. Así narró Riera, que llegó a soportar 45 grados bajo cero y que con 7 u 8 bajo cero estaba en maga de camisas, algunos de esos riesgos. "Los riesgos, además de las grietas, es el terreno de montaña, de rocas. A 5 kilómetros teníamos uno de los puntos elevados, había que subir un glaciar y arriba una planicie grandísima, una zona peligrosa de hielo. Había que esperar que nevara mucho para recién transitar, tuvimos lastimaduras, rodadas".
Finalmente dejó algunos mensajes sobre la arriesgada misión de quienes van a la Antártida y confesó que su sueño es volver allí de visita. "El pueblo de San Rafael tiene que saber que en esos lugares tan lejanos grupos de argentinos concurren de voluntarios a trabajar, a brindarse todo con riesgos; hemos tenido momentos felices y momentos muy tristes, hay argentinos que han dejado su vida". Recalcó que "somos uno de los países con más gente en Antártida, con más bases, que más investigaciones ha realizado".
La historia de la roca antártica recuperada
Una roca de la Antártida traída a San Rafael en el año 1965 por sanrafaelinos que participaron de las primeras exploraciones del continente blanco será entregada al municipio la semana que viene en un acto en el que participarán los propios exploradores.
La historia es singular, ya que en su momento los exploradores Villar y Britos en una expedición divisaron un cerro al que luego le pusieron San Rafael en honor a este departamento y luego ese fragmento de roca fue entregado al Club Andino Pehuenche debido a que entonces el muso no e estaba armado. Pasó el tiempo y la roca junto con esta historia quedaron olvidadas, hasta que los protagonistas, junto a Arpegio Riera, primer sanrafaelino en la Antártida, comenzaron a rastrearla, para lo cual pidieron la ayuda del odontólogo Hugo riera (primo de Arpegio) y la historiadora María Elena Izuel.
"El jueves 20 a las 11 en el Concejo Deliberante se va realizar este acto muy importante para nosotros, van a engalanar la ciudad con una roca traída de la Antártida del Cerro San Rafael, tenemos un cerro en la Antártida que se llama igual que nosotros", comentó Izuel.
Añadió que "la roca fue traída en el '65 cuando la expedición llegó al Polo Sur. Trajeron dos, una al Instituto Antártico y la otra la trajeron acá los mismos antárticos que la recogieron y se la entregaron al intendente del momento Jorge Calzada; como el museo no tenía una sede se la entregaron al club Andino Pehuenche".
Con el tiempo la roca antártica quedó olvidada y "no se supo más de


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