San Rafael
Martes 10 de Octubre de 2017

Causa Genaro Fortunato: miradas cruzadas, llantos y silencios en la audiencia

Fue un debate en un clima tenso con muchos condimentos. Julieta se quebró varias veces ante la mirada de los padres y el hermano de Genaro.

Llegó llorando, esposada y se sentó sola a la espera de la audiencia mientras los padres de Genaro y sus hermanos no le quitaban la vista de encima.

Así fueron los primeros minutos de una audiencia que se extendió durante tres horas, en un clima tenso pero sin gritos en el que las partes se respetaron. En una oportunidad la madre de Genaro quiso interrumpir a Julieta y el juez Pablo Peñasco le pidió silencio.
Julieta tuvo picos de llanto y fue contenida primero por su papá y luego por la abogada defensora que estuvo atenta a los estados de ánimo de su defendida.
Durante la acusación, Rossi no titubeó un solo minuto y hasta rechazó un pedido de la defensa para mostrar un video en el que Genaro salía de Mona en compañía de Julieta. En todo momento, la postura de la fiscal fue inflexible convencida de que se trató de un homicidio con intención.
La misma postura tomó el abogado de la familia de Fortunato, Tíndaro Fernández, que no dudó en llamar a la imputada "psicópata" como lo marcaron las pericias psiquiátricas.
Además refutó a Florencia Garciarena cuando esta pidió la prisión domiciliaria porque Julieta es madre de dos chicos y según sus dichos "hay que privilegiar el derecho superior de los niños a que permanezcan con la madre".
En ese sentido la respuesta fue tajante: "Con ese criterio ninguna mujer debería estar presa" dijo Fernández quien acompañó en todo momento la hipótesis de la fiscal
El abogado mencionó que "la coartada de Julieta está armada y hay muchas inconsistencias en su relato". Tildó de mentiras a muchas de las declaraciones que hizo la imputada durante la indagatoria ante el fiscal.
Rossi también salió al cruce del perdido de Garciarena en relación a los chicos y dijo que "si quiere verlos se puede pedir un lugar intermedio para que se vean".
El momento más tenso fue cuando habló Julieta y pidió perdón. La respuesta fue el silencio, el mismo que tuvo Fausto Fortunato, hermano de Genaro, durante toda la audiencia en la que nunca le quitó la mirada a Julieta.
El rugbier estuvo atento a todos los movimientos de Julieta y nunca, durante las tres horas, le sacó los ojos de encima.
Lo cierto es que por ahora se desconoce el motivo de la pelea entre Julieta y Genaro, que es otro de los silencios difíciles de explicar.


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