Verónica González
Domingo 25 de Junio de 2017

Comienzan a juzgar a la madre que mató a su hijo

El juicio se iniciará mañana en la Segunda Cámara. Al chico de 4 años lo asesinó el 18 de octubre del 2016. La madre habría utilizado una almohada para asfixiarlo y luego se quiso suicidar pero no lo pudo lograr.

El 18 de octubre de 2016 a las 2 de la madrugada se apagó la vida del pequeño Bautista (4) al ser asesinado por asfixia en la vivienda que compartía con su mamá ubicada en calle Los Franceses 1659 de ciudad.
Al chico le colocaron una almohada sobre la cabeza, hicieron presión para que no pueda respirar y al cabo de unos minutos quedó sin vida sobre una cama de dos plazas.
Por el horrendo crimen fue imputada y procesada su mamá, Verónica González (38), que en las primeras declaraciones a los policías, según el expediente judicial, reconoció ser la autora del homicidio.
El juicio comenzará este lunes en la Segunda Cámara del Crimen, que estará compuesta por los jueces Jorge Yapur, Néstor Murcia y Julio Bittar, que remplazará a María Eugenia Laigle que ya intervino durante la instrucción del hecho. La carátula es "homicidio agravado por el vínculo".

El crimen
El asesinato, según las pericias forenses y el relato que le hizo Verónica a los primeros policías que llegaron al lugar del hecho, ocurrió durante la madrugada del 18 de octubre. Cerca de las 2, la mamá tomó una almohada y ejerció presión sobre la cabeza del niño que murió por asfixia.
Antes de hacerlo habría tomado una gran cantidad de pastillas y después de concretar el hecho se habría recostado sobre su hijo, al que aparentemente le provocó algunos moretones por la presión que ejerció con su cuerpo sobre el del pequeño.
Luego, fuera de sí intentó quitarse la vida. Primero se quiso ahorcar con una soga al cuello pero en el intento falló porque el clavo que colocó sobre una de las puertas cedió por el peso del cuerpo. Después fue hasta la cocina, desarmó una "Gillete" y con las hojas se lesionó en ambos brazos pero no fue suficiente.
Su último intento lo hizo con una bolsa que se colocó en la cabeza, pero como en las otras dos oportunidades no tuvo voluntad suficiente para quitarse la vida.
Después de los tres intentos, limpió sus brazos en una bañadera llena de agua que colocó al costado de la cama donde estaba el cuerpo sin vida de su hijo.
Pasó la noche al lado del chico y por la mañana se comunicó vía Whatsapp con su ex pareja que estaba en Buenos Aires. El hombre, que no es el padre de sus dos hijos, pensó que Gabriela estaba fabulando cuando le contó que se quería matar y que además Bautista ya estaba muerto.
El ex novio con el que convivió en la casa de la calle Los Franceses le pidió que llamara urgente al psiquiatra que la estaba atendiendo y Verónica le contestó que lo iba a hacer, pero que "por favor no llamara a la Policía porque no quería ir presa y se había mandado una cagada".
Después de hablar con el psiquiatra, fue el médico el que informó el hecho, pasadas las 13, al 911. Al arribo de los policías todos creyeron que se trataba de la llamada de un posible suicida, ya que el psiquiatra (Verónica no se lo dijo) nunca les indicó que había un chico muerto en la vivienda.
La mujer recibió a los policías envuelta en una frazada con una soga en el cuello y luego les mostró las heridas en los brazos. Cuando le preguntaron dónde estaba el pequeño, Verónica los llevó hasta el dormitorio y allí los policías levantaron la frazada que cubría el cuerpo sin vida de Bautista. En el lugar, mientras los policías recorrían la terrible escena, hubo dos contactos más por celular de Verónica hacia una amiga a la que le pidió que no le dijera nada a su otra hija.
Diálogo con el Diablo
De acuerdo al expediente judicial, Verónica admitió haber matado a su hijo y justificó el hecho debido a la vida traumática que tuvo desde la niñez.
Dijo haber estado con el Diablo que se le metió en el cuerpo y dejó en claro que estaba con tratamiento psiquiátrico y que desde hacía 15 días no tomaba las pastillas, por falta de dinero, que le había recetado su psiquiatra.
Pericia
La primera pericia del psiquiatra forense no es muy alentadora para Verónica que ya habría tenido intentos suicidas cuando fue mamá por primera vez. El médico señaló en su informe que "puede comprender, valorar y orientar su conducta".
Suicidio
La mamá de Verónica González se suicidó cuando ésta tenía un año. Su papá murió cuando tenía 20 y, según ella, la habría abusado sexualmente durante su niñez. Verónica también se habría intentado quitar la vida.
Medicación
Verónica consumía pastillas para combatir la depresión recetadas por su médico psiquiatra. Quince días antes del homicidio dejó de tomarlas por falta de dinero. Y dos meses antes fue víctima de un robo en que le cortaron un dedo.

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