Violencia de género
Lunes 09 de Octubre de 2017

"El que otorgó la prisión domiciliaria nos condenó a muerte"

Así lo dijo Yvón Quiroga, la hija de la mujer que fue atacada por su ex pareja el viernes por la noche. El hombre ya cumplió una condena por violencia de género contra la misma mujer. El juez del caso fue Claudio Gil y el fiscal Mauricio Romano.

Yvón Quiroga (31) junto a su madre Susana y su novio fueron víctimas del accionar de José Luis Merlo, el hombre que el viernes a la noche intentó incendiar la casa de su ex pareja, la golpeó con una maza y usó un machete para lesionarla en la cabeza.

"Fue una noche de terror la que vivimos en mi casa", dijo Yvón la hija de Susana quien fue ex pareja de Merlo que ya fue condenado a prisión por un hecho de violencia de género contra la misma víctima.
Yvón recordó que "a este hombre se lo condenó a un año y medio de prisión efectiva luego de golpear a mi mamá y amenazarla en una vivienda ubicada en calle Buenos Aires. Luego intentó suicidarse con un insecticida".
Por ese hecho fue condenado y recuperó la libertad en junio de este año. Pero la prisión no fue suficiente para Merlo que desde el 2014 hostiga a su ex pareja con la que tuvo una relación de 8 años.
Es que al salir de la prisión, un mes más tarde, el 2 de agosto, Merlo se encontró con Susana y con un arma de fuego en la mano la amenazó. Esto ocurrió el 20 de agosto y el 2 de septiembre Susana lo denunció.
Merlo fue detenido y en la audiencia de prisión preventiva, el abogado defensor solicitó la prisión domiciliaria que le fue concedida por el juez Claudio Gil, juez correccional. El fiscal dell caso fue Mauricio Romano.
Susana y su familia, según Yvón, se enteraron de casualidad que Merlo gozaba de ese beneficio más la colocación de una pulsera magnética. "Mi cuñada lo vio en la puerta de su casa fumando y nos avisó", recordó en el relato.
En ese sentido Yvón cuestionó que no se le haya avisado a al víctima de esta decisión y agregó que "el que le dio la domiciliaria nos condenó a muerte. Fuimos al Juzgado y nos dijeron que no corríamos peligro".
Nada de esto sucedió, si bien la opinión de la víctima no es vinculante en la decisión del juez, lo que sucedió el viernes le dio la razón a Susana y a su hija.
Ese día, Merlo rompió su pulsera magnética, cargó su camioneta con bidones de nafta, una maza y un machete. Fue directo al domicilio de su ex pareja ubicado en Aristóbulo del Valle al 1500.
"Él sabía que los viernes mi mamá se quedaba sola, pero esta vez por suerte mi novio y yo nos quedamos a acompañarla", dijo Yvón.
Al llegar a la vivienda, Merlo roció una de las ventanas con combustible y la prendió fuego. Entró por el portón principal, sabía que no estaba cerrado con llave, dijo Yvón, y pateó una de las puertas laterales. Allí, maza y machete en mano agredió a Susana mientras Yvón y su novio corrieron a auxiliarla.
"Le pegó un mazazo y un machetazo en la cabeza que por milagro no la mató", dijo la hija temblando y agregó,"ahí nos metimos en la pelea para frenarlo, a mi me mordió, me pegó con el machete en la cabeza y me cortó un dedo y parte del hombro. A mi novio le fracturó uno de los dedos durante la refriega".
Con mucha suerte, el novio de Yvón le pegó a Merlo con una plancha en la cabeza y un par de mazazos en las piernas. "Logramos reducirlo y luego unos chicos que pasaban por la puerta de casa nos ayudaron a sujetarlo hasta que llegaron los policías".
Merlo fue trasladado a la Comisaría Octava y allí intentó ahorcarse con un pantalón. "Hizo lo mismo que la otra vez cuando ingirió insecticida. Ese hombre está obsesionado, no quiere que mi mamá esté con nosotros y la verdad es que la quiso matar".señaló la hija de Susana.
Lo cierto es que el miedo se apoderó de esta familia que desde hace años vive con la espada de Damócles sobre la cabeza. "Espero que esta vez lo encierren para siempre, queremos un "Nunca Más", dijo la joven.
En este contexto Susana prefirió no hablar, y solo atinó a decir "no estoy preparada para hacerlo" mientras mostró sus dos heridas en la cabeza.



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