San Rafael
Martes 25 de Julio de 2017

Emilio Civit: el hacedor de obras públicas

Tuvo dos pasos por la gobernación, la primera muy breve. En el medio integró el gabinete de Julio Roca donde se destacó.

Emilio Civit regresó a Mendoza en 1892 y comenzó a reorganizar el partido ayudándole a su padre. Tras la revolución del 90, el Partido Liberal tuvo serios problemas y Emilio, demostrando lo que había aprendido de su padre, consiguió un acuerdo y logró que Francisco Moyano llegara a la gobernación, del cual fue ministro de Hacienda. En este ministerio comenzó su larga labor de proyectos y realizaciones.
En esta época nació la enemistad con Diario Los Andes, del cual eran propietarios la familia Calle.
Renunció al ministerio para proclamarse como candidato a gobernador en las elecciones de 1898, que dieron como resultado su elección como único candidato.
Se hizo cargo de la gobernación y por 10 años más estarían los Civit en la cumbre del poder. Su amistad con Roca lo había convertido en su más fiel alumno.
Se casó con Josefa Benegas, hija de don Tiburcio Benegas, así se emparentaron dos familias muy influyentes de Mendoza. Su suegro fue su consejero en muchas ocasiones y su esposa fue una compañera muy solidaria. De este matrimonio nacieron 9 niños, de los cuales fallecieron 6 en edades tempranas.
Se gobernación fue muy corta (seis meses) debido a que al asumir Julio Argentino Roca su segunda presidencia lo nombró en un ministerio recién creado: el de Obras Públicas.
Su obra en Mendoza hasta ese momento había sido muy fructífera. Hizo levantar el hospital provincial que hoy lleva su nombre, comenzó las obras en el terreno adquirido en el Parque del Oeste y proyectó las obras sobre el río Blanco para dotar de agua potable a la ciudad.
Cuando asumió como ministro de Obras Públicas nacional sólo tenía 42 años, era el más joven de los ministros y el que acompañó a Roca hasta el término de su mandato.
La labor de Civit fue extraordinaria y sus obras quedaron por todo el país: ferrocarriles hacia los cuatro puntos cardinales, puentes y caminos en todas las rutas, el sistema mercante fluvial atrajo su atención, dispuso el dragado y canalización del Río de la Plata, se construyeron nuevos puertos y la Mesopotamia quedó integrada al país como nunca lo había estado.
Le importaba mucho la salud de la población e hizo instalar agua potable en la mayoría de las provincias. También hizo construir nuevas redes de riego, se edificaron escuelas en todo el país e hizo terminar grandes edificios públicos como el Congreso de la Nación y el Palacio de Tribunales.
Parecía que lo había atacado una fiebre por construir, se dijo de él que le faltaba tiempo para seguir construyendo. Esto le valió que fuera citado en varias ocasiones al Congreso de la Nación a dar cuentas de los gastos.
Siempre defendió sus proyectos con palabras claras y simples. El diputado socialista Alfredo Palacios le hizo duros cargos y pidió se investigara su accionar. Se investigó en todas partes y el resultado final fue: "No se ha podido descubrir un solo hecho que afecte la honradez personal del señor ministro".
Al terminar su labor Roca expresó: "En los seis años de su ministerio se han ejecutado o quedan en principio una suma de obras públicas tan considerables que más parece la obra de una generación que la de un período legislativo".
Al terminar su gestión regresó a Mendoza y en 1906 fue nuevamente candidato a gobernador, se hizo cargo en 1907, pero pese a su avasallante personalidad encontró mucha oposición.
Su gobierno transcurrió en un clima tenso y violento. Tenía muchos detractores, como también quienes lo querían y lo seguían, pero el principal opositor era el Diario Los Andes, a través de sus dueños la familia Calle, quien escribía permanentemente en su contra y nunca lo nombraba. Si por el carácter de la noticia debía hacerlo, decían el "señor ministro" o el "señor gobernador", "hospital provincial", pero no su nombre. Y cuando se le puso su nombre a la calle que va al parque para nombrarla el diario escribía "prolongación Sarmiento".
En 1910 entregó el mando a Rufino Ortega, luego se distanciaron y después se creó el Partido Popular, que fue vencido en las elecciones y Civit no pudo volver al poder.
A poco integró con otros mendocinos el Partido Conservador del cual nació el Partido Demócrata. La última elección en la que se presentó fue contra José Néstor Lencinas y nunca más se presentó.
Falleció en Mendoza el día 5 de diciembre de 1920, en gran pobreza, ya que había perdido todos sus bienes.
Su casa ubicada en la calle Montevideo 544 está ocupada en estos momentos por la Junta de Estudios Históricos y el Museo del Pasado Cuyano.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

Comentarios