Paso Las Leñas
Sábado 13 de Mayo de 2017

Ganadería: una oportunidad

Edgar Rodríguez opina que están dadas las condiciones para desarrollar esta actividad en la provincia y generar empleos.

Vuelvo a poner en valor lo que expresé tiempo atrás en medios provinciales. La agricultura mendocina por distintos factores coyunturales no desarrolla el potencial que lograba años atrás y eso nadie lo desconoce. La matriz productiva organizada hace más de un siglo, y cuyo modelo minifundista fue base del crecimiento provincial, maltrecha por los cambios en los mercados y la entrega en la década del 90 de los medios de financiamiento y regulación que formaban parte del sistema económico, acusa adicionalmente las consecuencias de la caída de los precios de los productos frutihortícolas y de las inclemencias de los últimos años.
Está claro que debemos intentar todas las acciones que deben hacerse para sostener y hacer eficiente al sector, adaptándolo a las condiciones actuales.
Sin embargo, tan necio como no intentarlo sería no promover la incursión en nuevas actividades y el crecimiento de otras ya existentes, tal el caso de la ganadería. La posibilidad de integrar el proceso de producción de carne, o sea la complementación del sistema de cría en campos naturales con la recría y engorde en zonas irrigadas, es una actividad con un futuro promisorio.
Esta actividad, que en menor medida se ve afectada directamente por accidentes climáticos, representa el 30% del volumen total del sector ganadero de Mendoza y ha crecido en los últimos años por la multiplicación de emprendimientos dedicados a engorde en corral y pastoreo rotativo intensivo en pasturas bajo riego, que posibilitó una decisión política fundamental como los incentivos otorgados en la Ley 7074, pensados para darle el empuje que necesitaba a una alternativa económica incipiente.
Esa legislación impactó positivamente, elevándose la producción de carne en Mendoza de 5.000 cabezas engordadas en 2005/06 (primer período de aplicación de la ley), a 50.000 cabezas producidas en 2014, faenadas y comercializadas en la provincia.
Aún ese crecimiento es insuficiente si consideramos que los mendocinos consumimos, aproximadamente, unos 450.000 novillos gordos y solamente entre un 5% y un 10% de ellos se producen en territorio provincial.
Las cuentas son sencillas: debemos importar desde otras provincias alrededor de 400.000 cabezas de ganado que podríamos producir ganando en menores costos y desarrollando una producción que pueden faenar los ocho mataderos habilitados, que procesan unas 17.400 cabezas cuando tienen capacidad instalada para el doble.
Asimismo otras actividades se favorecerían, como fábricas de chacinados y curtiembres. Y servicios como los relacionados con profesionales veterinarios.
Además, obviamente se incrementaría la demanda de insumos tales como maquinaria y se expandiría la actividad en talleres mecánicos y metalúrgicas, y el comercio de alambrados, postes y transporte de hacienda; creando, también, empleos genuinos.
Por último, debe mencionarse que numerosas fincas, hoy improductivas y con derecho de agua, serían locaciones ideales para emprendimientos ganaderos, reactivando la producción sobre tierras que hoy están en estado de abandono.
La construcción de los acueductos Bowen-Canalejas y La Paz-Monte Coman tienen como objetivo promover e incrementar la actividad ganadera bovina del secano mendocino de forma eficiente, optimizando el aprovechamiento de los recursos naturales provinciales de manera rentable en lo económico, sustentable en lo ambiental y mejorando las condiciones de vida rural, aportando agua en cantidad y de buena calidad.
Se nos presenta, entonces, una alternativa que tiene mucho por desarrollarse. Un estudio de las tierras utilizables en los distintos oasis de la provincia y facilitar la incorporación de tecnología para optimizar los rendimientos, son tareas que debemos emprender.
Como cualquier actividad productiva, el desarrollo de la ganadería no llegará mágicamente. Sólo el accionar conjunto de los productores y el Estado permitirá programar, incorporar tecnología y crear mejores condiciones para que, con mucho trabajo, podamos desarrollar esta potencialidad que tiene mucho para crecer y un mercado local que requiere abastecimiento.
Nuevas condiciones prometen las políticas nacionales en los tiempos por venir. La apertura al mundo con especial énfasis en la recuperación de mercados perdidos y la consecución de otros nuevos influirá, inevitablemente, en la exportación de carnes, modificando también el mercado interno. Es ahora cuando hay que realizar los actos útiles para llegar preparados a ese momento.
Debe sumarse a ello el importante impulso que ha cobrado, a ambos lados de la Cordillera, el Paso Las Leñas, que una vez concretado significará la ampliación a límites inabarcables de los consumidores posibles.
Así como Mendoza se ha hecho competitiva por sobre otros estados provinciales en el sector de la energía fotovoltaica y eólica, como una forma de repensarse estratégicamente, sin abandonar los grandes emprendimientos hidroeléctricos; diversificar la economía, aprovechando las ventajas relativas, es abrir caminos a un futuro que no debemos esperar sino construir.
Por Edgar Rodríguez, diputado provincial UCR

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