San Rafael
Sábado 07 de Octubre de 2017

La historia de la primera empresa de micros de San Rafael

Fue constituida por cuatro socios, entre ellos Valentín Bianchi que la administraba. Compraron dos colectivos y armaron un tercero. Los primeros recorridos y precios.

Hoy vamos a retroceder en el tiempo hasta 1922, cuando un 7 de octubre la Villa de San Rafael fue declarada Ciudad. Eran ya más de 40.000 las personas que vivían en el departamento.
Habían casi 400 automóviles y 200 camiones, cifras que nos dan clara idea del nivel de vida alcanzado por la población.
Los vehículos que había eran todos de transporte personal, salvo algún camión donde se podía llevar a varias personas, pero no era muy cómodo. En Buenos Aires habían fabricado los colectivos (recordemos que es un invento argentino) y Adriano Tonidandel decidió hacer en su carpintería unas carrocerías de madera, similares a las de Buenos Aires, para unos motores de camión y así construyó los primeros colectivos que pertenecían a la tienda "La Péndola". Como se puede ver en la foto eran pequeños y cabían pocas personas, pero acercaban las distancias.
Pocos años después, en 1925 se formó una sociedad integrada por Valentín Bianchi, Francisco Cañeque, Rosario Sparacino y Fidel Bellavista, que conformaron la primera empresa de autobuses de San Rafael, con muchas dificultades económicas, ya que ninguno poseía mucho dinero.
Cañeque poseía un taller mecánico ubicado en la actual avenida San Martín, donde tenía a la venta gran cantidad de maquinarias. Don Valentín era el administrador y contador, asumiendo toda la responsabilidad del manejo.
La empresa progresó y los socios decidieron ampliar la actividad, por lo que adquirieron dos ómnibus de la firma "La Péndola", un Ford y un Dodge que estaban a la venta.
Además, por intermedio de la firma International Concesionarios de Agar Cross y Cia, armaron sobre un chasis de esa marca un ómnibus más grande para los recorridos más lejanos y con caminos en malas condiciones, ya que ese tipo de vehículo era apto para ello. Lo bautizaron "Treinta y Tres" por el modelo del chasis. Años más tarde compraron otros chasis a esta empresa.
Al poco tiempo dos de los socios, Fidel Bellavista y Rosario Sparacino, decidieron retirarse de la sociedad. Una vez concretado el retiro de estos dos socios, don Valentín invitó a participar en el negocio a su cuñado, el enólogo Ugo Pilati, quién desde hacía tiempo estaba interesado en el negocio.
Se les presentaron muchas dificultades en la empresa, la zona era difícil y tenían muchas pérdidas, debido al gran incremento de los costos en el mantenimiento de los vehículos y al mal estado de los caminos. Entonces vieron la conveniencia de mejorar la atención mecánica de los ómnibus, de lo que se hizo cargo Francisco Cañeque, quien hizo venir de Buenos Aires a su cuñado Celso Fernández, que era un reconocido y experto mecánico. También agregaron al plantel otros dos choferes con experiencia y conocimiento de mecánica. Ellos fueron Julio Civercchia y Dante Barolo. Además pensaron en la posibilidad de un boleto adecuado, que no resultara caro para los clientes.
Con la colaboración del nuevo personal, se pudo mejorar la situación económica. Bautizaron a la empresa como "La Industrial" y desde ese momento los negocios siguieron un rumbo normal.
Uno de los recorridos que hacían era saliendo de San Martin 1035 (hoy 135, ya que en aquel entonces la San Martín nacía en avenida Sarmiento), seguían por avenida General Paz, luego Adolfo Calle, y doblaban por calle El Palomar hasta el almacén "El 43", para continuar por el carril hasta la Ruta 146. Como vemos era un recorrido bastante amplio y comprendía gran parte de Cuadro Nacional.
Otro de los recorridos era a General Alvear, cuyo viaje era toda una odisea, por cuanto debían cruzar en dos ocasiones el Río Atuel por los vados que existían, pero no eran muy seguros. En oportunidades se quedaban empantanados y debían bajarse los pasajeros para ayudar a salir.
En un periódico de la época se anunciaba: "La Industrial" Servicio de pasajeros y encomiendas entre San Rafael y General Alvear y viceversa. Salidas frente al Banco de la Provincia, domingos, martes, jueves y sábados. Precio del pasaje de ida $7,00, ida y vuelta $12,90. Horario de salida a las 7 y llegada a las 11:30 a.m.
Hay una anécdota muy interesante: por aquellos años Francisco tenía tres hijos, los que habían contraído tos convulsa, a lo que el doctor Teodoro J. Schestakow recomendó cambiar de aire.
Cañeque alquiló una casita en la Villa 25 de Mayo y viajaba todos los días en un Ford T, entonces pronto los vecinos advirtieron que iba todos los días a la ciudad y regresaba por la noche. Al escucharlo llegar, le pedían si al día siguiente los podía transportar. Fueron creciendo los vecinos que le pedían traerlos a la ciudad, habló con los socios y decidió viajar en un ómnibus y cobrar el pasaje, así quedó instalada la línea a la Villa 25 de Mayo.
Vinieron tiempos malos y cada día trabajaban a pérdida, de modo que decidieron vender la empresa. Estaban endeudados con los bancos y prestamistas. También vendieron los autobuses, que ya tenían un desgaste y ocasionaban gastos de mantenimiento.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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