San Rafael
Sábado 10 de Junio de 2017

La provisión de agua hogareña en la Colonia

El aljibe servía para recolectar lluvia y el filtro para "colar" el líquido. También se proveían de las acequias, por donde se extendió el cólera y el tifus. La última epidemia motivó gestiones para tener agua potable.

El agua es el elemento prioritario en la vida humana, podemos pasar unos días sin comer, pero si dejamos de tomar agua nos deshidratamos y morimos en poco tiempo. Ahora es muy fácil abrir una canilla y tomar el agua potable de ella, todo está controlado y es muy cómodo, pero antiguamente no era todo tan simple.
Antes el agua se tomaba directamente de los cauces de los ríos o de los canales, no había casi problemas de contaminación, el agua era pura, pero actualmente con todos los contaminantes que tenemos sobre la tierra, es imposible tomar agua de los cauces por pura que se vea, siempre hay algún elemento que la puede contaminar. La contaminación llega a todas partes, aún a las napas subterráneas a las que hay que analizar antes de tomar.
Cuando comenzó la colonización en San Rafael, el agua se extraía de las tomas del río por canales y después acequias, llegaba a las casas y en todas ellas tenían una represa o pileta donde el agua se asentaba, y decantaba, ya que al extraerla del río Diamante el líquido arrastraba muchos sedimentos, los que le daban el color amarronado que poseía. Ahora esa función la cumplen los embalses, el agua es más clara, pero tiene contaminantes.
El agua de estas piletas la usaban para lavar y cocinar, también para tomar mate, porque en general se hervía y así se convertía en agua potable.
En todos los hogares existían dos elementos para purificar el agua que fueron característicos de la época, al comienzo de la Colonia: el filtro y el aljibe. Hoy casi no se usan, salvo en sitios camperos.
Para armar el filtro se hacía un armazón de madera, como un prisma, de un metro y medio de altura y en la parte superior se colocaba un recipiente de negra piedra porosa o de cerámica, que se compraba en los almacenes de ramos generales, se llenaba del agua de la represa y se dejaba que poco a poco filtrara el agua. También contenía distintos tipos de arena que actuaban como filtro.
El agua así colada caía a un recipiente de donde se podía tomar con un cucharón. Yo recuerdo, de cuando era niña, que en la casa de mis nonos tenían un filtro colocado a la sombra del parral y creo que nunca tomé agua más fresca y rica que la que sacaba con el cucharón del filtro.
El aljibe es un elemento que se usa en los países donde la lluvia no es muy abundante y se necesita almacenar. La palabra es de origen árabe, lo que nos indica que ese pueblo del desierto acuñó la palabra por la necesidad del pozo.
Consta de un brocal y un pozo, hecho con cemento o piedras, adonde se lleva el agua de lluvia, especialmente desde los techos por canaletas, porque así es mayor la cantidad, se junta más, no sólo la que pueda caer sobre el pozo. El agua decanta dentro del pozo y luego se saca con un balde. Podía tener una rondana para bajar el balde o sólo tirarlo con una soga, lo que era más difícil y demandaba mayor esfuerzo. Cada tanto se vaciaba el aljibe y se limpiaba por dentro, ya que los sedimentos que se acumulaban eran muchos.
La solución de los filtros y aljibes era muy pobre para las demandas de agua de la Colonia, por lo que todos aprovechaban el líquido de las acequias. Hubo algunas epidemias desastrosas, como la de cólera, que se extendía por el agua de canales y acequias, que afectó a la villa de San Rafael en 1886 y también a la ciudad de Mendoza. Debieron venir médicos de otros lados para curar a los enfermos y se echó cal en todas las hijuelas, como medio de desinfección.
Años después se produjo una epidemia de fiebre tifus, murieron centenares de personas y entre ellos dos hijos del matrimonio Matile, recién llegados de Europa, donde estudiaban, para pasar sus vacaciones. Al llegar tomaron agua y así se contagiaron. Pocos años después también falleció Jeannete Iselín, la hija de Rodolfo Iselín.
Ante tantas muertes los empresarios que conformaban la Unión Agrícola, Industrial y Comercial, decidieron iniciar alguna gestión para que hubiera agua potable en San Rafael.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

Comentarios