AFA
Viernes 15 de Septiembre de 2017

La selección, espejo certero y cruel

Reflexión sobre lo que sucede con la selección nacional de fútbol y la relación que ello tiene con cómo somos y lo que nos pasa. Una forma de mirarnos-

Es un drama nacional. En los últimos años el rating de esta "comedia dramática" se mantiene alto, no por el éxito de la misma, sino por los reiterados fracasos. La "selección" (y cuando en este país usamos esa palabra nos referimos sólo a una de las cientos de selecciones que hay en otros deportes) no es más que un espejo gigante que nos devuelve nuestra imagen. Con esto no digo que el equipo juegue mal por cómo somos, sino que no es más que una proyección de todo lo mal que se viene haciendo las cosas en fútbol, a nivel dirigencial y político, desde hace años.
Tenemos al mejor jugador del mundo que insólitamente no ha podido ser campeón aquí. Cada resultado adverso del equipo o mala jugada individual de él es aprovechada por una minoría (pero ruidosa) para caerle con todo el peso. Es como si a Michael Jordan lo trataran así, o a Miguel Induráin, a Usaín Bolt. Lo han tratado de que no siente la camiseta, la Patria, y muchas cosas más, pero siempre, increíblemente, siempre estuvo. Amagó a renunciar una vez y el país fue una cadena nacional durante días hasta que dijo que volvía. Así somos, exitistas.
Esta semana Juan Martín Del Potro era un héroe por el triunfo ante Roger Federer, pero tantas otras ha sido un "pecho frío" por perder partidos. Una pelota adentro del arco o afuera cambia diametralmente nuestra opinión. Nadie recuerda que la AFA tuvo a Julio Grondona, que prometieron sangre nueva y conduce Hugo Moyano y Claudio Tapia, que grandes entrenadores nacionales son vilipendiados en nuestro país y afuera no paran de tener éxitos.
Aquí convertimos a Diego Simeone en un meme cuando salió último con River, hoy tiene mucho prestigio. Matamos a Marcelo Bielsa por un mal mundial y desde hace mucho es un entrenador elogiado por sus pares y logró lo impensado en Chile, convertir jugadores que solían titubear ante los exámenes importantes en una generación ganadora. Nuestros jugadores son mejores jugadores y personas afuera que en el país, se parecen al resto de nosotros, que acá nos saltamos todas las leyes posibles y en el exterior solemos ser ejemplares y hasta respetados por nuestra capacidad. El problema lo tenemos adentro, por el cómo somos. Lo dice el espejo, sólo hay que prestarle atención.

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