San Rafael
Sábado 01 de Julio de 2017

Los Casale: familia de metalúrgicos

Los hermanos Pablo y Enrique Casale, que comenzaron trabajando en el ferrocarril, fundaron diversas industrias, varias de ellas proveedoras de bodegas. Construyeron turbinas y compuertas para diques.

Esta familia es originaria de la zona del Piamonte, de un pueblo llamado Castellamonte, en la Provincia de Turín. Allí vivía Juan Casale, quien estaba casado con Virginia Bracco y tenía un taller de fundición y herrería artística. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Pablo, Enrique, Ester y Mario.
La situación económica en Italia se tornó muy mala, no había trabajo y a Juan le había llegado un interesante ofrecimiento de los hermanos Clarck, que eran los ingleses que querían construir el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico y en muchas ocasiones recurrieron a contratar técnicos europeos para realizar el trabajo.
Juan decidió viajar a América sólo con su hijo mayor Pablo, que en esa época ya tenía 15 años. El plan era que cuando ganaran lo suficiente hacer viajar a la familia.
Llegaron en 1895 e inmediatamente comenzaron a trabajar en el ferrocarril. Al año siguiente ya habían ahorrado lo suficiente y pudieron traer a la familia, que llegó a La Plata, ciudad adonde fueron a buscarlos Juan y Pablo.
Una vez reunida la familia se instalaron en Mendoza, pero el padre sufrió una indigestión y falleció, quedando la madre sola con sus cuatro hijos. Pablo y Enrique siguieron trabajando en el ferrocarril y la madre, en la casa que alquilaba, que quedaba cerca de la estación de trenes, instaló una pensión para solventar los gastos.
Pablo ahorró lo que ganaba en el ferrocarril y en poco tiempo pudo abrir un taller mecánico con la ayuda de su hermano, que siguió un tiempo en el ferrocarril por las dudas que el emprendimiento fracasara. Se instalaron en la Carrodilla, frente al puente Olive.
Pablo y Enrique trabajaron juntos durante mucho tiempo y fueron muchas las obras realizadas: hicieron gran cantidad de turbinas y compuertas hidráulicas, ya que se estaba construyendo el dique Cipolletti y el de Medrano; posteriormente siguieron armándolas y en total llegaron a hacer 20 usinas hidráulicas. Al poco tiempo idearon fabricar anhídrido sulfuroso líquido, sustancia muy útil para Mendoza porque se usa en la fermentación del mosto en las bodegas. Este invento produjo una ruptura entre los hermanos, que finalmente se separaron. Enrique se quedó con la fábrica de anhídrido sulfuroso, la primera en América, y otra de hielo, que fue la primera del país. Y Pablo con el resto de las fábricas y también una bodega que habían instalado en sus tierras. Montó una fundición de bronce y cuando tuvo éxito emplazó una de hierro.
Se dio cuenta que era necesaria maquinaria para la elaboración del vino, ya que se traían desde Europa y no todos los bodegueros estaban en condiciones de hacerlo, motivo por el cual se decidió a fabricarlas él a menor costo y tuvo mucho éxito. En muchas ocasiones también las diseñaba.
Decidió fabricar insumos para la industria vitivinícola como el ácido tartárico, tartratos y alcohol vínico, también produjo el aceite de semilla de uva. Abrió otras industrias como fábricas de oxígeno, de vinagre, de hipoclorito de sodio, fibrocemento y carburo de calcio. En 1940 puso en funcionamiento la primera fábrica de anhídrido carbónico utilizado en la fabricación de sodas y gaseosas. La maquinaria era construida en sus talleres. También se interesó en la minería, labor que continuaron sus hijos.
Le gustaba mucho San Rafael, adonde viajaba seguido, y siempre decía que al departamento le esperaba un venturoso porvenir.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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