San Rafael
Martes 03 de Octubre de 2017

Preparación, la clave en los terremotos

Los dos terremotos que golpearon durante setiembre a México nos recuerdan la necesidad de estar preparados en esta zona sísmica.

El desastre natural que ha golpeado a México nos dolió a todos por las crudas imágenes que pudieron verse y el nivel de daño. Y más allá de sentir pena, compasión y demás, estos asuntos deben provocarnos reflexión y, sobre todo, compromiso con las normas de seguridad sísmica.
Vivimos en una zona de alto riesgo sísmico y como hace mucho tiempo que, por fortuna, no tenemos eventos de magnitud sísmica, a veces parece que estamos relajados. ¿En cuántas casas hay preparada una mochila de emergencia? ¿Cuánto recordamos o nos preocupamos por aprender de lo que alguna vez nos enseñaron en la escuela en ejercicios de prevención sísmica? ¿Qué tan preparadas están las estructuras edilicias en nuestra zona? ¿Y las construcciones que son anteriores a la entrada en vigencia del código de construcción anti sísmica, que fue en 1968?
En San Rafael, por ejemplo en la zona del centro, hay muchas casas que son anteriores a la vigencia de esas normas anti sísmicas. La duda es inevitable. Hay protocolos de ingeniería que ayudan a mejorar las construcciones antiguas.
Las escuelas también pueden servir como lugares de evacuación, porque en San Rafael no son demasiados los lugares aptos para evacuaciones de ese tipo, por lo que los espacios amplios de algunas instituciones escolares pueden ayudar.
Y cada uno de nosotros debe informarse y prepararse, porque si bien los terremotos no pueden predecirse, es seguro que ocurrirá alguno, aunque no se sabe si es en días o cientos de años. Como informamos en la edición anterior, en los últimos 7 años hubo 211 sismos en nuestro departamento que han sido percibidos. Muchos no son sentidos por una parte importante de la población pero ocurren, junto con otro sinfín que no son siquiera percibidos. El 2015 y 2016 fueron los años con más cantidad de temblores en esta década, con 49 cada uno.
La experiencia chilena debe servirnos para estar preparados para una contingencia, así que ojalá nunca ocurra, pero es probable.
La prevención en todos los aspectos es el mejor amigo para estos casos, ya que puede salvar muchas vidas a futuro.

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