Tragedia de la Cuesta
Martes 11 de Julio de 2017

Testimonios de psicólogos tras el vuelco: "Jamás había visto el dolor manifestarse de esa manera"

Dos de los psicólogos voluntarios que brindaron contención a víctimas y familiares tras el vuelco del colectivo contaron sus experiencias. Niños en shock y padres desgarrados

"Los chicos estaban muy impactados, pedían información de sus compañeros, muchos querían saber quiénes eran los fallecidos, porque no sabían nada ellos, estaban en estado de shock, se los podía ver muy nerviosos, muchos estaban descalzos porque habían perdidos sus zapatillas y ropa en el accidente". Este relato que pertenece al psicólogo Nicolás Palazzolo , es otra "foto" de lo que se vivió en el hospital Schestakow a medida que iban recibiendo a los sobrevivientes de la Tragedia de la Cuesta de los Terneros el fatídico domingo 25 de junio.
Este joven profesional, al igual que varios más, fueron voluntariamente a colaborar y brindaron un servicio fundamental en un hecho de semejante magnitud: la contención emocional a víctimas y familiares.
Una vez enterado de semejante accidente, Nicolás arribó alrededor de las 19 al nosocomio. "Habían algunos niños muy chicos, entre 8 y 9 años que estaban solos y entonces los acompañamos hasta el Albergue Municipal donde estaban los psicólogos y las personas que los pudieron contener y acompañar en ese momento".
Recordó que "en ese momento algunos no reaccionaban, no querían hablar ni decir nada, otros contaban algunas cosas. Ante una situación como esa cada uno va reaccionando como puede, algunos exteriorizando y comentando cosas del accidente y otros simplemente lloraban o consolaban a sus compañeros".
Entre esos voluntarios también estaba Antonella Pollicino, quien contó que a las 23.30 de ese domingo el Colegio de Psicólogos envió un mensaje convocándolos, ella vive a dos cuadras del hospital, se acercó y ya había otros colegas.
Se organizaron para recibir a los padres y familiares, complementando la tarea del grupo de profesionales que ya habían dispuesto las autoridades. "Lo principal era conseguir los nombres de las personas internadas en el hospital y en la Policlínica y los que estaban en el albergue, pero no aparecían las personas fallecidas".
Los papás empezaron a llegar a las 2 de la madrugada del lunes al hospital. "La mayoría de las personas que asistí, sus familiares se habían muerto, vi el dolor en su máxima expresión, jamás había visto el dolor manifestarse de esa manera".
La psicóloga recordó que "lo más duro fue no encontrar a las personas en las listas porque en ese momento tenía que decirle a la mamá o al papá que su hijo había fallecido" y "había que poner en palabras de que si no estaba en la lista había que bajar a la morgue a reconocerlos".
También fue duro "ver a las mamás que se desvanecían de dolor" y una de ellas "me decía: 'ahora me tengo que matar, ahora como sigo, lo que sigue es la muerte para mí'. Había que sostenerlos en eso".
Entonces lo único que se podía hacer era estar a su lado. "Había que tirarse al piso a sostenerlas, a darles un abrazo, no habían palabras. La intervención con los familiares fue más que nada corporal, agarrarle la mano fuerte, abrazarlos, esperar sus tiempos; por momentos se encontraban muy negados, con mucha ira, gente que le pegaba a las paredes o que gritaba, fue muy difícil".
Trabajar con todo este dolor ha impactado de alguna manera en los psicólogos y demás personas que actuaron en esta tragedia (médicos, enfermeros, bomberos, policías y otros), por lo que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación inició una serie de reuniones para también contener emocionalmente a todos ellos.

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