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Jueves 29 de Diciembre de 2011

Se armó polémica en el Louvre por cómo restauran una obra de Leonardo Da Vinci

Las discusiones se refieren sobre todo al método utilizado para devolver esplendor a la obra Santa Ana, la Virgen y el Niño. De hecho, dos miembros del comité científico que sigue el delicado trabajo decidieron abandonar el proyecto por ello.

Antes de la finalización de un gran trabajo de restauración a una obra de Da Vinci, la polémica se instaló en el Museo del Louvre. En 2010 expertos del museo comenzaron a restaurar la obra Santa Ana, la Virgen y el Niño y los críticos opinan que la están arruinando.

Las discusiones se refieren sobre todo al método utilizado para devolver esplendor a la obra: este jueves dos miembros del comité científico que sigue la delicada restauración decidieron abandonar el proyecto porque están en contra el sistema implementado por el Louvre.

El museo parisiense confirmó las informaciones de prensa sobre la imprevista partida, pero sin hacer más comentarios. Los expertos en cuestión son Jean-Pierre Cuzin y Segolene Bergeon Langle, dos indiscutidos del sector.

Cuzin fue superintendente del departamento de Pinturas en el propio Louvre, en tanto Bergeon Langle fue directora del Instituto Francés de Restauración de Obras de Arte.

Ambos estudiosos comparten los temores por los riesgos que corre el cuadro debito al tipo de intervención elegida. Temores que ya habían sido llevados a la luz en octubre por el Journal des Arts, una revista especializada.

Algunos expertos franceses habían dado un mensaje de alerta en la revista: la restauración en curso en el Louvre, dijeron, amenaza con borrar del rostro de la Virgen y el Niño Jesús el famoso esfumado realizado por Leonardo a principios del 1500.

En su opinión la intervención de los restauradores es demasiado agresiva. El Louvre replicó que las acusaciones son sin fundamento, y reiteró que los trabajos sobre el Santa Ana (como lo llaman afectuosamente) se había vuelto esencial: los rostros del Niño Jesús y la santa se estaban borrando, así como detalles del vestido de la Virgen y del paisaje.

Los expertos apuntaban sobre todo contra los solventes utilizados para disolver el barniz que, según ellos, pueden alterar la capa de pintura y por lo tanto dañar el esfumado.

Pero en este punto la respuesta del Louvre quiso ser tranquilizadora: la mano del restaurador, dijo el Museo, nunca se acercó demasiado a la capa pictórica.

El director del departamento de Pinturas del Louvre, Vincent Pomarede, aseguró que se trata de una restauración "prudente" y que nunca hubiera hecho correr riesgos a la obra maestra que Leonardo empezó a pintar en Florencia en 1503 y no terminó nunca. A su muerte, la pintura entró en las colecciones del rey Francisco I de Francia y finalmente en el Museo del Louvre, donde se exhibe también la célebre "Gioconda" de Leonardo.

Fuente: ANSA

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