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Miércoles 21 de Septiembre de 2011

Se viene el impacto

Un satélite de la NASA del tamaño de un autobús caerá el viernes sobre algún lugar del planeta todavía sin determinar. La agencia espacial dijo que el riesgo de que hiera a las personas "es pequeño".

La NASA sigue vigilando atentamente la trayectoria del satélite UARS (Upper Atmosphere Satellite) que el próximo viernes impactará contra la Tierra en algún lugar todavía por determinar. La mayor parte del artefacto, del tamaño de un autobús y 6,5 toneladas de peso, se desintegrará al entrar en contacto con la atmósfera, pero algunos de sus componentes sobrevivirán a la explosión y caerán sobre el terreno, según advierte la agencia espacial norteamericana. En concreto, estima que al menos 26 grandes piezas sobrevivirán a las altas temperaturas.

Pese a la advertencia, la NASA insiste en que el riesgo para la población es "extremadamente pequeño". La probabilidad de que alguno de los restos del satélite de investigación hiera a una persona es de una entre 3.200, según la agencia. Por el momento, sólo se sabe que el artefacto espacial impactará en las latitudes situadas entre el norte de Canadá y el sur de Suramérica, un área que incluye la mayor parte del planeta, ya que es muy difícil estimar con precisión cuándo llegará a la Tierra un satélite fuera de control.
Miles de kilómetros de diferencia

Esto es así porque cualquier pequeño cambio en la hora a la que el satélite reingresa en la atmósfera se traduce en miles de kilómetros de diferencia en cuanto al lugar en el que impactará. Estaba previsto que el satélite llegara a finales de septiembre o principios de octubre, pero su caída se adelantará debido al fuerte aumento de la actividad solar la semana pasada. Así, la NASA espera que el ingenio impacte sobre la Tierra el próximo viernes, aunque se contempla que pueda hacerlo un día antes o un día después de esta fecha.

En el caso de que los restos del satélite caigan en una área poblada o cerca de una, las Fuerzas Armadas de EE.UU. advierten de que los ciudadanos no deben tocar estas piezas y, en cambio, tienen que avisar del hallazgo a las autoridades. Esto es así no sólo por razones de seguridad, sino también porque todos los restos del satélite son propiedad del Gobierno de EE.UU., de manera que, insisten, «no pueden venderse a coleccionistas ni a través de la página eBay».

La NASA informará sobre el movimiento del objeto espacial a medida que éste se acerque a la Tierra.

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