Economía
Domingo 11 de Diciembre de 2011

Ser felices en vacaciones

Se recomienda no sacar créditos para viajar, aunque se trate de un descanso merecido. También conviene establecer con todos los miembros de la familia un esquema de gastos con tope, para evitar las peleas.

Marcelo Elbaum*
Especial para UNO

Con las vacaciones no se jode, podríamos decir orgullosos que su autoría nos pertenece a todos los argentinos. Y es así porque intentamos por todos los medios posibles cumplir anualmente con esa meta axiomática.

Motivos sobran para su cumplimiento: desenchufarse, reducir el estrés, recargar pilas, disfrutar un espacio en familia, entre otros. Sin embargo, en muchas ocasiones el remedio termina siendo peor que la enfermedad y esas esperadas “vacaciones de ensueño” terminan siendo “vacaciones de infierno”.

Siendo las vacaciones un bien tan preciado, ¿por qué “timbearlas” –en el sentido de poner en juego lo predecible del resultado– en vez de invertir en ellas? Invertir debe entenderse como un método para la compra de activos, con el objetivo de obtener una ganancia a través de un ingreso razonablemente predecible y/o una apreciación de capital a largo plazo.

En este caso, el activo que se está comprando es vacaciones, el objetivo e ingreso razonablemente predecible sería pasarla bomba y la apreciación de capital sería pasarla mejor de lo esperado.

Mi función como asesor financiero es otorgarle soluciones para que usted pueda hacer la mejor inversión, o dicho de otra manera, que obtenga el máximo rendimiento con el mínimo riesgo. Acá van mis recomendaciones, que podrían asemejarse a comprar un “seguro contra la infelicidad vacacional”:
-Veranee de acuerdo con sus posibilidades: el rubro es un ítem más dentro de su presupuesto anual familiar. Como regla general, uno no debería gastar más del 10% de su ganancia anual para el trabajador independiente o el aguinaldo completo para quienes trabajan en relación de dependencia. De sobrepasar dicho monto para darse el único gustito que se da, debería ajustarse en otro ítem del presupuesto.

-Pague las vacaciones en cuotas adelantadas y nunca vencidas: dado que es una meta anual, debería ir ahorrándose mensualmente una determinada cantidad hasta llegar a lo previsto. Busque la manera de que dicha cantidad se ahorre en algún lugar antes que llegue a su bolsillo, ya que corre el riesgo de la tentación del consumo.

-Cuando llega el momento de pagar las vacaciones, manoteo la tarjeta con cuotas o revoleo algunos cheques, lo que puede conducir a tener que reducir gastos esenciales durante el año, como la educación de sus hijos.

-No consuma en exceso su fuente de ingresos: no le quite a su negocio o empresa más dinero del que se puede. Anualmente, su empresa necesita aggionarse (invertir dinero) para seguir siendo rentable y proveerle el dinero necesario para las próximas vacaciones. No mate la gallina de los huevos de oro por calentura. Como regla general, destine anualmente el 20% del valor total de la empresa para gastos familiares y el resto se debería reinvertir en la empresa.

-Establezca una “semanalidad” veraniega a sus hijos: para no dar la sensación de padecer el mal de Alzheimer por tener que repetir cientos de veces la palabra “no”, ante la desmedida e impiadosa demanda de consumo de los hijos. Sería deseable otorgar una cantidad de dinero semanal para gastos con administración a discreción. Como regla general se debería dar una suma fija por la cantidad de años del chico por semana. Por ejemplo, si se elige una cifra de $3, a un chico de 12 años, se le debería dar $36 por semana.

-Determine el traslado y la estadía según como está compuesto el grupo familiar: irse de vacaciones en auto, aun a un lugar en el que el mismo no se use durante la estadía, puede resultar económicamente eficiente para una familia compuesta por 6 personas, pero no para una de 2.

Recuerde que toda inversión resulta exitosa si surge de un análisis previo de las condiciones de inversión.

No deje librado al azar algo tan importante y soñado como las vacaciones: dedique al menos una hora a planearlas desde el punto de vista financiero. Después de todo, con las vacaciones no se jode.

 

*Director de Convexity, Consultora
en Inversiones.

Autor de “Hombre rico, hombre pobre”
m.elbaum@convexity.com.ar

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