Más noticias
Lunes 19 de Septiembre de 2011

Ser radical joven no es garantía de ser radical moderno

La sucesión en el radicalismo nacional se perfila entre Mestre y la continuidad de Sanz.

Por Nacho Rodríguez

Cuando octubre forme parte del recuerdo y ya se hayan pasado entre los referentes políticos todas las facturas por los errores que se cometieron en cada uno de los partidos opositores los cuales –algunos por falta de ideas y otros por falta de tiempo- harán un desempeño pobre en octubre, se lanzará formalmente la carrera descarnada por la sucesión en todos los espacios.

El Frente para la Victoria no estará excluido de esas disputas. Cristina Fernández no podrá seguir más allá de 2015 lo cual anuncia también, más tarde o más temprano, un litigio por quien se hará del sello que durante muchos años gobernó la Argentina y muchas provincias del país. En esa contienda se anotan varios gobernadores con buenas performances en sus distritos y bastante diferentes entre sí. Daniel Scioli, Juan Manuel Urtubey, Jorge Capitanich, entre otros y, obviamente, el candidato estrella del kirchnerismo, niño mimado de la Presidenta, y rockero amateur vernáculo: Amado Boudou. Hoy todos sonríen pero esas sonrisas se apagarán apenas se apaguen los flashes que festejen el 23 de octubre la victoria casi segura del oficialismo en las urnas.

Por el lado radical la batalla también parece perfilarse entre referentes bien distintos. Ramón Javier Mestre es hijo del fallecido ex ministro del Interior de Fernando De la Rúa en los aciagos días de fines de 2001 Ramón Bautista Mestre, quien también ocupó el sillón de Gobernador de Córdoba entre 1995 y 1998 y de Intendente de la Ciudad capital de esa provincia en dos períodos consecutivos: ‘83/’87 y ‘87/’91. Mestre padre perdió la provincia mediterránea a manos del peronismo de José Manuel De la Sota en 1998 y ahora su hijo vino por la revancha y acaba de recuperar la Ciudad de Córdoba para alegría del centenario partido que hace rato viene con la cabeza gacha porque las urnas no le sonríen en ningún distrito.

La venganza tiene también sabor a Mendoza porque en 2007 se dio una situación muy similar a la que ocurrió en Córdoba pero al revés: un radicalismo dividido le permitió al peronismo unido meterse por el medio. El peronismo fue dividido en Córdoba con protagonistas mujeres ‘esposas de’. La fórmula apoyada por el oficialismo cordobés llevaba como candidata a viceintendenta a Alejandra Vigo, esposa del gobernador Juan Schiaretti y la fórmula más K postuló a la intendencia a Olga Riutort, ex mujer de De la Sota, recientemente electo por tercera vez discontinuada gobernador de Córdoba. Sumadas las fórmulas peronistas rozaron el 50% y Mestre ganó con el 37%. Cualquier semejanza con el caso Mendoza es pura casualidad.

No es menor el triunfo en Córdoba porque es una ciudad de casi un millón de electores lo que la ubica como el segundo distrito político del país. Eso anuncia que Mestre podría lanzarse pronto por el liderazgo del radicalismo a nivel nacional. El electo Intendente de Córdoba es en la actualidad Senador Nacional y si bien se jacta de pertenecer a la ‘renovación’ del partido no demostró ser muy moderno en debates como matrimonio igualitario en donde su voto fue en contra. El mendocino Ernesto Sanz, actual mandamás de la UCR, más viejo que Mestre en edad y oriundo de un distrito bastante más conservador que Córdoba, le saca un par de cuerpos de ventaja en ese sentido al joven cordobés porque fue, en ese mismo debate, uno de los discursos más encendidos en defensa del cambio del Código Civil para permitir a todos los mismos derechos.

Comienza en el radicalismo y en varios espacios políticos la pelea no sólo por los nombres sino, básicamente, por las ideas que los regirán en los próximos años. Ustedes saben que todos los partidos tienen sus derechas y todos sus centroizquierda y que ser treintañero no es en este país garantía de ideas modernas.

Twitter: @nachorodriguezj
 

Comentarios