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Martes 27 de Diciembre de 2011

Sobreseyeron a un joven de 21 años que fue imputado por tener sexo con una chica de 13

Ocurrió en Buenos Aires. La Justicia determinó que no hubo abuso sexual ya que consideró que la adolescente tenía suficiente madurez sexual para consentir el encuentro íntimo.

Un joven de 21 años, acusado de abusar a una menor de 13 años, fue sobreseido por la Cámara del Crimen porteña dado que esta decretó que la adolescente tenía suficiente madurez sexual para consentir el encuentro íntimo.

La causa se inició cuando la madre de la menor realizó la denuncia, dado que su hija "no regresó al domicilio familiar desde la escuela a la que concurría". La adolescente apareció al otro día, después de haber pasado la noche con el joven de 21 años.

La historia entre ambos se remonta un año atrás, cuando se conocieron en una Iglesia Evangélica a la que ella concurría para “colaborar con otros jóvenes” y él “se ocupaba de la banda de música como manager". Aunque todavía no habían mantenido relaciones sexuales, durante el tiempo que habían mantenido contacto, se habían mandado alrededor de 200 mensajes de texto con contenido erótico.

Todo esto, más la declaración de la adolescente, quien reconoció que "todo salió por mí, nunca me forzó", provocó que los jueces Mauro Divito y Rodolfo Pociello Argerich, de la Sala VII de la Cámara, rechacen la posibilidad que la menor haya sido sometida por el hombre "aprovechándose aquél de su mayoría de edad y de la inmadurez sexual de la víctima".

Según explicó el juez Divito, "para que se configure ese delito la víctima debe carecer de experiencia sexual. La inmadurez o inexperiencia sobre la materia es lo que vicia el consentimiento otorgado por aquélla, en el entendimiento de que no ha podido comprender la significación última del acto".

Por este línea Divito añadió que "es posible concluir que el contacto sexual investigado se dio en un contexto de noviazgo en el que la menor contaba con cierta madurez sexual y no se vio forzada". Por el mismo lado apuntó el juez Pociello Argerich que indicó que "la actual redacción de la figura (abuso sexual) ha sustituido el concepto de seducción ficta por la real, debiendo entonces demostrarse el aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima".

El único magistrado que pidió el procedimiento del joven fue el juez Juan Cicciaro. Según explicó, "las propias condiciones psicológicas de la menor llevan a concluir en que se verifica la seducción -real, ello es, no presumida- que, como instrumento, desplegó el imputado para conseguir las conductas sexuales referenciadas, respecto de una niña cuya inmadurez sexual ha sido acreditada". A lo que aclaró que "en ningún momento la niña fue forzada para vincularse sexualmente con el joven, aunque sí inducida por mensajes y pedidos".

Fuente: lagaceta.com.ar

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