Política
Viernes 03 de Junio de 2016

Tarifas: es necesaria la racionalidad

La distorsión en las tarifas de los servicios públicos es real pero no se puede acomodar de un día para el otro borrando todo de un plumazo. Opinión.

Por Gonzalo Villatoro
unosanrafael2012@gmail.com
Los tarifazos en los servicios públicos como la electricidad y sobre todo en esta época el gas natural, generó airados reclamos sociales hacia el gobierno del presidente Mauricio Macri.
Los cuestionamientos no están en la necesidad del Estado en readecuar los cuadros tarifarios sino en la forma en que se llevaron adelante. De un plumazo borraron todos los subsidios y los incrementos en las facturas son abismales.
Pero este tema no es nuevo. Sólo es cuestión de revisar la historia reciente para saber que la intención de reducir los subsidios a los servicios viene desde la gestión de la ahora ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.
En 2009 el Gobierno nacional retomó la cruzada para quitar subsidios a la energía eléctrica y el gas y así lo consignaba el diario Página 12. “Es de altísima irresponsabilidad la recomendación de las asociaciones de consumidores para no pagar los nuevos aumentos en las tarifas de luz y gas”, decía el ministro de Planificación Julio de Vido. En ese entonces el funcionario nacional también hacía gala de que “tenemos el sistema eléctrico más barato del Cono Sur”, y pidió a la gente que “comprenda que esta quita de subsidios va a obras”.   
Fuera de lado la hipocresía, porque hoy en día es muy difícil  resistirse al archivo, también es preciso marcar que las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno Federal son altamente perjudiciales para la misma economía que pretenden reactivar.
El aumento en los costos para las empresas y en particular las pymes por la suba en los servicios las coloca al borde del precipicio. Y mientras la economía familiar sigue sufriendo los embates inflacionarios, tener que abonar una factura de gas 10 a 17 veces más a lo que se estaba acostumbrada, es un golpe al bolsillo difícil de superar.
Es cierto que la distorsión en las tarifas es muy grande, una casa de familia con una cocina, calefactor y calefón paga (sin el aumento) por el gas domiciliario en un bimestre la mitad de lo que gasta una familia en un mes, utilizando gas envasado. Sin embargo es cuestión de buscar mecanismos racionales. Todo es cuestión de voluntad y, en especial, sentido común.

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