San Rafael
Martes 25 de Agosto de 2015

"Temo no estar viva para ver algo de justicia"

Cerca de cumplirse 12 años del crimen de su hija, Nuri Ribotta pide que se haga de nuevo el juicio. Caso. El homicidio de Paula Toledo es un ícono de impunidad en San Rafael. Su destino depende de la Corte.

Nuri aún habla de su hija en presente. Le sale del alma, esa alma que tiene hecha trizas hace casi 12 años porque un día de octubre de 2003 unos asesinos y violadores le arrancaron a Paula para siempre.
Y el tiempo pasa no sólo para la causa, sino en ella misma. Teme que si la justicia se sigue tardando, ella no esté ya en este mundo para seguir levantando esa bandera y pidiendo para que se hagan de nuevo los juicios por el crimen de Paula Toledo.
El juicio por el crimen tuvo dos episodios, el primero dejó libres (en el 2006) a tres de los cuatro acusados por el beneficio de la duda y al otro directamente no lo acusaron y fue absuelto. En el segundo (en 2011) el único acusado (que no estaba en el primer juicio) también fue absuelto y entonces la impotencia se apoderó de la madre.
Todo eso luego fue anulado por un fallo de la Corte mendocina y desde el año pasado dos recursos (admitidos en lo formal) están a la espera de una resolución del organismo de justicia. La defensa espera que se ordene hacer de nuevo los juicios o que directamente condene. “Tenemos esperanza en la Corte”, señaló el abogado Arturo Juri, representante de Nuri Ribotta.
En quien lo legal queda a un lado ante la fuerza del dolor y la justicia de su reclamo es en Nuri, quien dice que “veo que pasa el tiempo y no pasa nada. Hablar de Paula para mí es muy emocionante porque es… era una chica muy dulce, cariñosa”.
Sin que le pregunten, cuenta cómo era Poli, así le decían, lo que le gustaba y sus costumbres. “El arte era lo que ella amaba, decía que se iba a poner un atelier, ella cuando no tenía un lápiz en la mano era sólo cuando comía, era fanática de Los Redondos, tenía pasión por el Indio Solari y dormía con una foto suya al lado de la cama”.
Con la emoción que quiebra la voz, esta madre luchadora cuenta que “me levanto y me acuesto con la imagen de ella, ya tengo muchos años encima y me pesan. Tengo 68 años, poco me queda para los 70 y no creo que llegue, tengo varias enfermedades, algunas son autoinmunes debido a todo lo que he pasado. Temo que esto se siga demorando y ya no estar viva para ver algo de justicia”.
El deseo que la mueve, aclara, no es la venganza, sólo es la justicia y que el crimen, uno de los más resonantes de este siglo en San Rafael, finalmente tenga a los culpables en un nuevo juicio.
"A veces la gente dice que uno tiene rencor, no es así, es justicia para ver que quienes le hicieron tanto daño y no sé por qué, paguen. Fue una muerte brutal, le desfiguraron el rostro", rememoró.
Mientras en octubre se cumplirán doce años de este asesinato brutal,  los dibujos que hacía Poli permanecen con los ojos abiertos. Aún no los pueden cerrar.
Por Javier Martín
unosanrafael2012@gmail.com

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