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Jueves 06 de Octubre de 2011

Testimonio del horror: "Los abogados de los represores me alentaron cuando me quebré"

Rosa Gómez, una de las víctimas de los condenados este jueves en los juicios contra crímenes de lesa humanidad, fue violada y torturada "por equivocación" durante meses en un centro clandestino de detención. Audio de Nihuil: Rosa cuenta cómo vivió esta histórica jornada.

Rosa Gómez, detenida, torturada y violada durante meses en el centro clandestino D2 durante la última dictadura militar, relató al programa Muchas Gracias de Radio Nihuil sus impresiones luego de las condenas que recibieran este jueves cinco represores, culpables de crímenes de lesa humanidad.

La tragedia de Gómez es doble ya que por esos años (puntualmente 1976, cuando fue detenida) no militaba en ninguna agrupación política, fue confundida por los grupos de tareas con otra mujer y perdió a su pareja, Ricardo Sánchez Coronel, testigo involuntario de las vejaciones y aún desaparecido.

"Lloramos porque empezaba el juicio con una esperanza, era algo así como dulce y agrio porque faltaba todavía la parte de los polícías presos que me violaron. Ellos (los represores) me quitaron cuatro años de mi hijo y eso sí es imperdonable. Ellos han tenido un juicio justo y van a cárceles donde recibirán dos o tres semanas a su familia, y nosotros no tuvimos visitas. Lo más importante que nos cortaron: la libertad. Ahora conocerán lo que es estar encerrados", explicó Rosa.

"Hace un año que nos venimos acompañando todos los compañeros que hemos declarado, quiero agradecer a los jueces, a los abogados que me han apoyado, incluso tuve palabras de aliento de los abogados de los represores en un momento que me vieron quebrada. Ellos tuvieron excelentes abogados que los defendieron con todo y eso es muy bueno", indicó.

Con respecto a su sensación al poder estar frente a frente a sus sometedores, Rosa afirmó que "nosotros no teníamos sed de venganza, queríamos justicia. Ni tampoco pasar por al lado de ellos y decirles 'asesinos'. Me gustaría encontrármelos con sus familias y decirles: 'ustedes me violaron', para que supieran con qué personas trataban".

Ante la pregunta de que si alguno de los cinco condenados fue el que la violó, Rosa no pudo asegurarlo fehacientemente. "Lo que pasa es que yo estaba en la sala de torturas vendada. Esas voces aporteñadas nunca estuvieron en el calabozo pero sí en la sala de torturas. Sí pude reconocer a Paz, González y a otros más por la voz. Después de estar tres meses vendada el oído se agudiza. (Luego) los vi en el D2 cuando me sacaron la venda".

"Si me hubiesen torturado durante los nueve meses todos los días, yo habría muerto, pero el hecho de haberme violado es lo peor", y finalmente reflexionó: "Pensar que hay gente que todavía duda de lo que pasó".

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