En debate esp
Domingo 18 de Septiembre de 2011

Tópicos de una pobre campaña

A un mes de las elecciones generales del 23 de octubre. Por Martín Rostand 

Ya queda una semana menos para llegar a la elección del 23 de octubre y la campaña de los candidatos sigue desgranándose prácticamente vacía de todo contenido conceptual en todos los niveles, tanto municipal como provincial y nacional.

Es una realidad tan triste como evidente el hecho de que hoy la herramienta más usada por todos los partidos políticos, sobre todo por aquellos que más cerca están de acceder al poder, es el especialista de marketing, el asesor de imagen o como se lo quiera llamar.
Incluso hay quienes ya ni siquiera los buscan entre los muy talentosos que hay en la Argentina, sino que invierten ingentes recursos en contratar a algunos con prestigio internacional como garantía de la seriedad con que se encara el proceso electoral.

Nunca es bueno comparar al Estado con la empresa, porque los paradigmas que rigen el universo en los que se desarrolla cada uno son tan opuestos y disímiles como lo son el día y la noche.

El espíritu que rige una empresa es el afán de lucro, es empeñarse en ganar cada vez más dinero y en hacerlo cada vez con menos costo, mientras que en el Estado la razón de su existencia está fundada en organizar el gasto que se hace de los recursos del fisco de la manera más racional y equitativa.

Pero obviando estos aspectos y haciendo una comparación antojadiza a título meramente ilustrativo, poner la parte más importante de una campaña política en manos de un especialista en imagen debería ser algo tan absurdo como poner la política de expansión y desarrollo de una empresa en manos de un especialista en cosmética o en un asesor de vestuario.

Pero entre nosotros no resulta extraño esto y todo el mundo acepta pacíficamente que sean estos profesionales los que decidan sobre qué deben hablar los candidatos y dónde, cuándo y con quién deben mostrarse.

Mientras tanto, los grandes temas que urgen a nuestra sociedad siguen quedando en el plano de la entelequia y lejos de la consideración de la opinión pública.

Es cierto que el electorado tampoco se muestra muy exigente en esto de hurgar un poco por debajo de la superficie y de la pirotecnia verbal de los tiempos preelectorales para conocer cuáles son las ideas que mueven a los candidatos o cuáles son las realidades que pretenden cambiar y cómo gestionarán ese cambio con su acción de gobierno.

No tenemos una idea clara y contundente acerca de cómo se va a desenvolver nuestra economía en un contexto inflacionario creciente como el que tenemos hoy y más allá de que algún candidato haya esbozado alguna propuesta en este sentido lo que no tenemos es la posibilidad de contrastar ideas propuestas desde distintos sectores políticos sobre el tema, para poder evaluarlas y elegir la que consideremos más apropiada,porque si hay algo a lo que le temen los asesores es a que sus candidatos debatan, sobre todo si tienen preferencia en las encuestas.

Aquí mismo en San Rafael tenemos temas estratégicos que podrían por su importancia cambiar rotundamente el perfil y desarrollo que hoy tiene nuestro departamento y la región.

Los pasos internacionales, como Pehuenche o Las Leñas, el trasvasamiento del río Grande al Atuel, el resarcimiento por el daño del fenómeno de las aguas claras o la concreción de todo el complejo que implica Portezuelo del Viento son temas que están ajenos a la agenda de los candidatos, hasta hoy. Y estos no son temas de rango local, sino que el volumen de su importancia alcanza envergadura provincial, y en algunos casos, hasta nacional.

Encontrar alternativas y soluciones para el problema de la vivienda o para la producción frutihortícola, que enfrenta una realidad que no le es muy favorable y que tampoco tiene una perspectiva alentadora, es una de las promesas más escuchadas en esta y en cualquier otra campaña, pero todos esos enunciados nada más al llegar la hora en que comienza la veda electoral quedan suspendidos para resurgir en la campaña siguiente, mientras que la discusión sobre lo que estudian nuestros jóvenes en la escuela o en la universidad sigue estando ausente de toda consideración.

La importancia que estos y muchos otros temas tienen, que es real y consentida por todos aunque de eso no se hable, está por debajo de la que los asesores de imagen les dan a otros temas más efectistas y de impacto más inmediato en cuanto a una supuesta eficacia electoral, pero de menor trascendencia en cuanto a su importancia. Y seguimos en la lógica perversa de abocarnos a la tarea de apagar incendios sin ocuparnos en saber cómo se genera el fuego.

Entonces nos encontramos condenados a escuchar los cruces de acusaciones sobre deslealtades y operaciones malintencionadas que se espetan los candidatos o las vitriólicas críticas que se hacen mutuamente sobre sus respectivos pasados, sin que nadie se detenga a pensar en nuestro futuro y el de las generaciones que nos sucederán.

Por eso es importante recuperar el concepto de la política como una actividad que no nos puede ser ajena, como algo respecto de lo cual todos deberíamos tener una idea esclarecida y hasta una posición tomada, sin que esto sea obligatorio. De lo contrario, nuestras decisiones quedarán en manos de gente a la cual no le importamos tanto como los jugosos honorarios que cobran por sus trabajos. Y el futuro que imaginaron nuestros pioneros seguirá esperando.

 

Comentarios