País
Domingo 01 de Mayo de 2016

Trabajadoras sexuales reclaman poder facturar por sus servicios

Desde Ammar, la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, piden en el Día del Trabajador poder ser monotributistas para estar en igualdad de condiciones con otros rubros y blanquear su trabajo.

La Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar) difundió una boleta de Monotributo simbólica a modo de ejemplo de la lucha que lleva adelante.
El documento, estéticamente igual al que se recibe en cualquier comercio luego de realizar una compra, tiene una facturación de $600 en concepto de "1 servicio completo".
"Hace más de veinte años buscamos que nuestro trabajo se reconozca. Para nosotras, el trabajo sexual es 'la actividad voluntaria de ofrecer y/o prestar servicio de índole sexual a cambio de un pago para beneficio propio'", dijeron desde Ammar a través de un comunicado, y manifestaron buscar "ser reconocidas como trabajadoras, poder registrarnos como monotributistas, tener obra social, derechos y obligaciones como cualquier otro trabajador".
El reclamo de las mujeres genera polémica, sin embargo, ellas aclaran en la nota difundida: "Trabajo sexual NO es igual a trata de personas. Las mujeres trabajadoras sexuales estamos obviamente en contra de la trata. No hay que confundir entre trata, proxenetismo y trabajo sexual. Los dos primeros son delitos. El último es una actividad ilícita a la cual el Estado debería garantizarle los derechos laborales como hace en cualquier trabajo registrado en nuestro país".
En el Día del Trabajador, los reclamos de Ammar incluyen la aprobación de la Ley de Trabajo Sexual Autónomo, el reconocimiento del derecho a elegir y estar en igualdad de condiciones con el resto de la población trabajadora, el derecho a la organización sindical y la seguridad social, la incorporación de los trabajadores sexuales a los sistemas previsionales y asistenciales, el acceso a la educación y a la salud integral y que las fuerzas policiales dejen de ejercer violencia y abusos sobre la actividad.
Fuente: La Nación
 

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