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Domingo 09 de Octubre de 2016

Triste realidad: los comedores no dan abasto por el aumento de la pobreza

La Fundación Accionar asegura que cada día observa una situación "más difícil". El Banco de Alimentos asiste a 21 mil personas y tiene en lista de espera a unas 20 organizaciones

Ser solidario, tender puentes cada vez es más difícil para quienes día a día deben enfrentar las urgencias de los mendocinos pobres. Esos para quienes el sinceramiento de las cifras del INDEC no les significa que podrán tener un plato suculento y completo desde el punto de vista nutricional para un chico que depende de los comedores comunitarios para alimentarse.

Basta con escuchar a quienes deben conseguir desde verduras, carnes, leche, ropa hasta contención emocional para palpar que la demanda de los sectores vulnerables ha crecido tanto que los está desbordando.

Vilma Jilek, de la Fundación Accionar, lo detalla así: "Sinceramente, vemos cada día una situación más oscura y difícil. Hace un par de días, una mamá que mandaba a su hijo a los talleres de apoyo escolar llegó en un estado de angustia enorme porque no tenía qué darles de comer a sus hijos ese día. Sé que unos abuelos estaban por hacer un té bingo para poder ayudarla. Nosotros atendemos a 30 chicos, a los que les damos una merienda, que provee el Estado, sólo pan y yerbeado. Pero en realidad tenemos a 80 chicos a los que les intentamos ofrecer algo más, como pizza por ejemplo porque sabemos que hasta el otro día no comen nada".

de la Comuna de Capital o del Gobierno estén movilizándose para contener este problema, que además trae otro aparejado, como es la inseguridad. Muchos hombres no tienen trabajo y se inclinan por vender drogas. Estamos desesperados y como ONG somos los que contenemos la situación social para que no arda".

Jilek rescata los programas de formación de emprendedores que tiene el Ministerio de Desarrollo Social, porque trabajan con los hombres y mujeres, capacitándolos en trabajos.

Desde otra perspectiva, Alejandra Goldsak, vicepresidenta del Banco de Alimentos, destaca la solidaridad de muchos mendocinos que voluntariamente ofrecen tiempo o donaciones para completar los productos para una alimentación equilibrada. Actualmente atienden a cerca de 21 mil personas, a través de la asistencia a 83 comedores comunitarios. Sin embargo, tienen en lista de espera a más de 20 organizaciones a las que todavía no pueden incluir porque no les alcanzan los alimentos.

"Nosotros nunca nos comprometemos a ofrecer el 100% de lo que requieren las organizaciones, sólo el 25%, pero hay comedores donde nos indican que eso es todo lo que reciben", dice Goldsak. Y agrega: "La gente es solidaria y va tomando conciencia de lo grave que es desperdiciar alimentos porque el banco trabaja en la recuperación de mercaderías y verduras que no pueden ser vendidas".

Desde su visión, más allá de la ayuda que puede venir del Estado, es preciso que cada mendocino vea lo que sucede a su alrededor. "No vivimos en una burbuja, vemos lo que pasa a nuestro alrededor y con lo que podamos, tiempo o donaciones, cada uno puede aportar a contener este problema". En ese camino, el banco ha recibido ayuda de varios programas culturales cuando la entrada es un alimento no perecedero.

Más humildes en cuanto a su capacidad organizativa, Liliana Torrico y un grupo pequeño de mujeres hace todo lo que puede para completar las necesidades de chicos de zonas rurales de Lavalle o en barrios muy conflictivos de Las Heras. Es que según explica Liliana, los alumnos de las escuelas albergues o de zonas muy pobres "dependen de esa comida para alimentarse. Entonces cuando vuelven a sus casas, realmente la pasan mal, no tienen qué comer y nadie ve esa situación, nadie se ocupa. Esos chicos quedan desprotegidos totalmente. Hace seis años que vamos a visitar estas escuelas, y nunca he visto presencia del Gobierno como para poder solucionar en algo este problema. No ha cambiado nada. Entonces, lo que hacemos es compartir lo que tenemos, somos dos jubiladas y dos mujeres con trabajos independientes, y llevamos lo que conseguimos, pero lo cierto es que cada vez nos cuesta más, y como no somos una asociación, tampoco nos ayudan los comercios o el Estado. Pero esos chicos tienen problemas, tienen necesidades por fuera de lo que ofrece el colegio y los padres también la están pasando mal".

Si bien las cifras del INDEC indican que en Cuyo más de 500.000 personas son pobres, para saber cuántos de este grupo son mendocinos habrá que esperar hasta fines de año, ya que la DEIE está recuperando las series de la medición tras varios años de abandonar la elaboración del dato por orden del kirchnerismo.

Ahora, más allá de los datos estadísticos que poco a poco le ponen números al panorama ya conocido de antemano por la actual gestión, lo cierto es que ayuda está llegando de manera dispar a los lugares donde existen núcleos duros de pobreza.

Desde la Dirección de Derecho Alimentario, dependiente del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, explicaron que están trabajando con los municipios y las mismas organizaciones civiles para redistribuir la ayuda disponible. Un caso emblemático son los comedores que aún no pueden ser atendidos por el Banco de Alimentos.

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