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Martes 28 de Junio de 2016

"Tus vidas pasadas" pueden tener que ver con la mala suerte en el amor

No todos creen en este tema pero el "karma" se ha convertido en un punto de debate. Si crees o tenés dudas, enterate. 

Cualquier acto, sea bueno o malo, tiene una consecuencia. Si actuamos bien, lo que nos deparará el futuro será tranquilidad y felicidad. En cambio, si nuestra vida se basa en acciones negativas, la tempestad caerá sobre nosotros. Esta idea está presente desde tiempos milenarios, bajo su lógica se creó el cielo y el infierno, la luz y la oscuridad. Y aunque también existen personas que no creen en ningún tipo de religión o ideología espiritual, tampoco se escapa de tener un castigo o recompensa por sus actos, porque también la ciencia aprueba este precepto.
Isaac Newton, uno de los científicos más importantes en la historia de las ciencia, se basó en la física para reafirmar este principio. Él planteó lo siguiente: “Si un cuerpo actúa sobre otro con una fuerza (acción), éste reaccionará contra aquel con otra fuerza de igual valor y dirección, pero en sentido contrario (reacción)”. Bajo esta idea se creó la Tercera Ley de Newton, que rige a todo el universo. 
Una vez aceptando que la acción y reacción es una ley universal y verdadera, no está mal aceptar un antiguo conocimiento egipcio que ordenó su visión sobre la vida y la muerte. En las pirámides de Egipto fueron encontradas varias ilustraciones del Tribunal de Justicia Divina, compuesta por seres superiores, cuya función es “pesar” nuestras buenas y malas acciones, aplicando una sentencia justa que impactará en nuestras vidas futuras.
“La Ley Divina tiene como base la justicia y la misericordia. La justicia sin misericordia es tirana. La misericordia sin justicia es tolerante y complaciente con el delito”. Estos jueces, si al pesar nuestras acciones en su balanza, el plato de las buenas acciones estaba más pesado, el resultado será un dharma, que sería una recompensa. En el caso contrario, si la báscula se inclinaba del lado de las acciones negativas, el resultado será un karma, es decir, dolor, sufrimientos, adversidades.
¿Y cuándo se paga lo bueno o lo malo? La antigua sabiduría egipcia enseña que cada espíritu tiene un proceso de perfeccionamiento a través de un ciclo cósmico, un giro del sistema solar alrededor del sol central de la galaxia. Cada alma encarna unas 700 veces en distintos cuerpos, lugares, tiempos, circunstancias, condiciones y personalidades, con el fin de que en cada vida se aprenda algo distinto. 
Se dice que esta es la pareja que se complementa. Tiene virtudes opuestas, pero que son armoniosas, así se pueden unir de manera perfecta. Dicen que es una pareja de crecimiento y servicio. Como todas las parejas, pueden tener problemas o discusiones, pero hay conceptos básicos en los que ambos concuerdan y eso ayudará a superar cualquier adversidad.
Estas personas en otras vidas mantuvieron relaciones de desequilibrio, generándose karmas negativos. Ahora tienen una nueva oportunidad para pagar sus deudas con el fin de seguir evolucionando. Es la pareja del sufrimiento, con la que ambas personas van a padecer todo lo que les falta por aprender. 
En otras vidas cometieron muchos errores y ahora se encuentran para remediarlos. Su vida como pareja no es sencilla, hay muchas complicaciones diarias y conflictos por cosas pequeñas. Su salvación está en que ambas personas tiene el mismo nivel de evolución y si siguen trabajando, estarán a un paso de convertirse en una pareja dharmática.
Como es una derivación de la pareja karmática primaria, es una pareja muy conflictiva. Esta unión está destinada a perecer, pues las personas adoptan roles de víctima y verdugo, padre e hijo o madre e hijo. Al ser de distintos niveles de evolución, no pueden igualarse y es imposible el entendimiento. Cabe aclarar que la evolución no tiene que ver con la cultura ni la inteligencia. Evolución es apertura mental, respeto y rectitud.

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